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  • Infarto: pasos, qué hacer, causas y síntomas

     

    Qué es un infarto

    El infarto de miocardio es la principal causa de muerte en todo el mundo. En España se producen aproximadamente unos 120.000 cada año, cifra que según aseguran los especialistas podría reducirse ostensiblemente si nos decantásemos por controlar los factores de riesgo e incorporásemos a nuestra rutina diaria hábitos de vida saludable. Y es que, ciertamente es una situación que debemos valorar, ya que provocan tres de cada diez muertes en España. Es por ello que debemos saber qué hacer paso por paso en caso de sufrir o encontrarte con un infarto. 

    En el mero sentido de la palabra, un infarto es la muerte de las células del músculo cardiaco debido a la ausencia de riego sanguíneo, debido a la obstrucción de una arteria coronaria. Cuando determinada zona del corazón no recibe la sangre que necesita, empieza a morir. Dependiendo de la cantidad de músculo con necrosis, la importancia de un infarto es una u otra. He aquí la residencia de la importancia por mantener hábitos de vida saludable, controlar la alimentación y aplicarse una rutina de deporte que no tiene por qué ser extremo sino el necesario para gozar de una salud óptima. 

    Causas del infarto 

    Normalmente, los infartos de miocardio aparecen en ese perfil de personas que cuentan con los conocidos como factores de riesgo. Las causas más comunes son la edad – ahora se ha registrado un crecimiento de infartos en pacientes de entre 30 y 40 años - el consumo de tabaco, la hipertensión arterial, la diabetes y las alteraciones de las grasas en sangre, también conocidas como colesterol, además de cierta predisposición familiar. 

    La realidad es que todos ellos contribuyen al estrechamiento de las arterias coronarias lo que impide que el oxígeno acceda hasta el miocardio, la parte muscular del corazón. Al no recibirlo, se ve imposibilitado para generar la energía para contraerse y las células del tejido, como decimos, comienzan a morir. 

    Síntomas de un infarto: 

    El infarto siempre se reconoce por la aparición brusca de síntomas como dolor intenso en el pecho o en la zona precordial, donde se ubica la corbata. Además, existen otros síntomas muy a tener en cuenta como la sensación de malestar general, mareo, náuseas y sudoración. El dolor, de hecho, puede extenderse al brazo izquierdo, a la mandíbula, al hombro, al cuello o a la espalda. 

    Además, cabe resaltar que aproximadamente la mitad de los infartos aparecen sin síntomas previos. Sin embargo, en otros casos, unos meses antes de padecerlo puede ser que el o la paciente presente molestias precordiales, sensación de malestar, cansancio, mayor irritabilidad o incluso molestias en el estómago lo que hace confundir estos síntomas. 

    También cabe resaltar que en mujeres, diabéticos y ancianos es posible que la presión torácica no aparezca, pero sí puede manifestarse en otras formas más atípicas como el dolor de estómago mencionado con anterioridad.  La sudoración fría, un malestar intenso, un pulso cardíaco lento pueden acompañar a cualquiera de estos síntomas, pero debe saber que una cuarta parte de los infartos de miocardio aparecen sin dolor de peco y sin otros síntomas.  Es por ello que resulta clave reconocer cada caso y saber qué hacer paso por paso. 

    Qué hacer ante un infarto: paso a paso

    Lo cierto es que según los especialistas, por cada minuto que transcurre, la posibilidad de supervivencia disminuye en un diez por ciento, lo que se traduce en que los primeros diez minutos son fundamentales.  A través de la infografía que acompaña a este texto sabrás qué hacer paso por paso cuando presencies o creas padecer los primeros síntomas de un infarto.  

     Fuentes: 

    National Institutes of Health (EEUU) 

    Clínica Universidad de Navarra (CUN) 

    Laboratorios Cinfa 

    Instituto Nacional de Estadística (INE)

     

  • RCP: Pasos para aplicar una reanimación cardiopulmonar

    Parada cardiorrespiratoria

    La reanimación cardiopulmonar (RCP) es una de las técnicas de auxilio de mayor importancia para cualquier persona. En cualquier momento cabe la posibilidad que se presencie una parada cardiorrespiratoria en una persona y los primeros instantes son fundamentales para lograr salvar una vida. Y es que el corazón puede dejar de latir de forma brusca e inesperada, llegando a interrumpir el bombeo de la sangre y, por consiguiente, impidiendo su circulación.  La gravedad de la situación es tal que en apenas minutos se pueden producir lesiones en distintos tejidos y órganos del cuerpo que provocan una muerte súbita. 

    Una parada cardiorrespiratoria puede ocurrirle a cualquiera. Desde una persona sana o con antecedentes de enfermedad cardiovascular, en cualquier sitio o situación. Es por ello que se debe estar preparados para aplicar una técnica de RCP. Las posibilidades de supervivencia de una persona que padece una parada respiratoria aumentan en un 70 por ciento si se actúa antes de que se personen los equipos de emergencias. Lo ideal es comenzarla durante los cuatro primeros minutos para conseguir que los órganos del paciente sufran el menor daño posible. 

    Solo en España se produce una media de 30.000 paradas cardiorrespiratorias con una supervivencia que se sitúa solo en torno al 5 y al 10 por ciento. El 20 por ciento de quienes la padecen sufren apenas secuelas si se les realiza el RCP básico, pero solo el 3 de cada 10  españoles saben aplicarla.  

    La reanimación cardiopulmonar (RCP)

    La reanimación cardiopulmonar es una técnica útil para salvar vidas en casos de infarto. La Asociación Americana del Corazón recomienda que toda persona comience un RCP con la comprensión de pecho. Es infinitamente mejor hacer algo que no hacer nada en absoluto, porque puedes salvar una vida.  Pero como decimos, en nuestro país apenas hay gente que sabe cómo aplicar un RCP. 

    Si no te ves capacitado o capacitada para aplicar un RCP, practica compresiones de pecho sin interrupción de 100 a 120 por minuto. Si tienes capacitación y preparación, comprueba el pulso y respira. Si no tiene pulso en 10 segundos comienza las compresiones de pecho. Primero 30 compresiones de pecho antes de dar dos respiraciones de rescate. 

    Cabe destacar que esta RCP  se aplica tanto en adultos como en mayores y bebés. La intención del RCP es mantener el flujo de sangre oxigenada al cerebro y otros órganos vitales hasta que llega el tratamiento médico específico. Una persona puede morir en 8 o 10 minutos cuando el corazón se detiene. 

    Pasos para aplicar una RCP en adultos

    Lo ideal para aplicar una RCP es seguir el proceso C –V- R (compresión, vías respiratorias, respiración) para recordar los pasos a seguir para practicar una reanimación cardiopulmonar, los mismos que puedes contemplar en el vídeo tutorial de la Asociación Americana del Corazón, disponible a continuación: 

     

    Compresión: 

    • Coloca a la persona hacia arriba sobre una superficie firme. 
    • Arrodíllate junto al cuello y hombros de la persona. 
    • Coloca la palma de una mano en el centro del pecho del paciente, entre los pezones. 
    • Coloca la otra sobre la anterior. Mantén codos derechos y posiciona los hombros directamente arriba de las manos. 
    • Utiliza el peso de la parte superior del cuerpo para presionar el pecho con fuerza al menos 5 centímetros pero no más de 6. 
    • Presiona con firmeza a un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto. 

    Vías respiratorias:

    • Tras las 30 compresiones torácicas, abre las vías respiratorias de la persona mediante la maniobra de inclinar la cabeza y levantar el mentón. 
    • Coloca la palma sobre la frente de la persona e inclínale lentamente la cabeza hacia atrás. 
    • Con la otra mano, levántele el mentón hacia adelante para abrir las vías respiratorias. 

    Respiración

    • La conocida como respiración de rescate puede llevarse a cabo boca a boca o boca a nariz si la boca está gravemente lesionada o no se puede abrir. 
    • Con las vías respiratorias abiertas, cierre las fosas nasales con los dedos para hacer respiración boca a boca y cubra la boca de la persona con la suya sellándola por completo. 
    • Proporciona dos respiraciones de rescate: la primera de un segundo de duración y observando si se eleva el pecho. Si lo hace proporciona la segunda. 
    • Si no se eleva el pecho repite la maniobra de inclinar la cabeza y levantar el mentón y luego proporciona la segunda respiración. 
    • Treinta compresiones torácicas seguidas de dos respiraciones de rescate se consideran un ciclo. 
    • Debes tener cuidado de no proporcionar demasiadas respiraciones y de no respirar con demasiada fuerza. 
    • Reanuda las compresiones torácicas a fin de restablecer la circulación. 
    • Apenas haya un desfibrilador externo automático disponible, colócalo y siga las instrucciones. 
    • Aplique una descarga y reanude la reanimación cardiopulmonar por las compresiones durante dos minutos más, antes de administrar una segunda descarga. 

    En caso de no estar capacitado para utilizar un desfibrilador externo automático, un operador del 112 puede indicarte cómo usarlo. En caso de que no existiera continua con la reanimación cardiopulmonar hasta que notes signos de movimiento o bien hasta que los responsables de emergencias se hagan con la situación. 

    *NOTA: Este artículo tiene una finalidad informativo- divulgativa. Siempre ha de ser un médico especialista el que determine los procesos de diagnosis, tratamiento y terapias complementarias que estime. Si cree que puede estar enfermo acuda a su centro de salud o a un especialista colegiado, bajo ningún concepto se automedique o tome decisiones relativas a su salud en virtud de lo leído aquí o en cualquier otro sitio web.

    FUENTES: 

    Fundación Española del Corazón (FEC) 

    American Heart Association (EEUU)

    Mayo Clinic