¿Qué es una infección nosocomial?

En el ámbito sanitario, existen muchos tipos de dolencias y enfermedades. Sin embargo, lo que mucha gente desconoce es que muchas de ellas se pueden contraer en el propio hospital. De hecho, esto supone una de las principales causas de negligencias médicas en los centros médicos a día de hoy: las infecciones nosocomiales.

Estas infecciones engloban a todas aquellas que se hayan adquirido durante el tiempo en el que el paciente haya estado hospitalizado, aunque se hayan podido manifestar de manera posterior al alta. Se trata de un problema muy común y que, de no ser detectado a tiempo, puede ser bastante grave. Para aclararlo, la OMS define a la infección nosocomial como aquella que se contrae durante la estancia en un centro médico y que no es la causa del ingreso en él. Son conocidas también como infecciones intrahospitalarias aunque en la actualidad se ha sustituido el término por el de Infección Asociada a la Asistencia de Salud (IAAS).

¿Qué las suelen causar?

Adquirir una infección de este tipo es, además de muy peligroso, algo bastante común. Esto se debe a que en los hospitales suele haber muchas personas enfermas sometidas a diferentes tratamientos. Entre las principales causas de las infecciones nosocomiales se encuentra el contacto con colonias de microorganismos patógenos, tratamientos inseguros, compartir viales contaminados, las infecciones por el aire o contacto, una deficiente instalación hospitalaria o a través del personal sanitario que presta asistencia.

Este tipo de contagios tienen más frecuencia en las UCIs, ya que es el lugar en el que suelen estar los enfermos con un sistema inmune más debilitado. De hecho, las causas principales se relacionan con un desequilibrio de la flora bacteriana y con la realización de procedimientos invasivos, además de con la disminución del sistema inmune.

Las infecciones más frecuentes de este tipo

Estas IAAS afectan a más pacientes de los que podrías imaginar. De hecho, se estima que tienen impacto en alrededor del 5% del total de los pacientes que entran en los hospitales. Las infecciones más frecuentes suelen ser de tipo respiratorio, quirúrgico o urinario. En función de cómo sean, pueden clasificarse en diferentes tipos:

  • Infecciones endógenas: estas tienen lugar por la proliferación de microorganismos presentes en el propio paciente a causa de una debilitación del sistema inmune.
  • Infecciones exógenas: en este caso, el microorganismo no estaba presente en la persona, sino que es adquirido a través de medios externos.
  • Infección cruzada: este caso es bastante común, sobre todo cuando hay varios pacientes en una misma UCI. Esto, unido al estado de salud de dichas personas favorece la transmisión de las infecciones.
  • Infección interhospitalaria: este último tipo es el que sucede cuando se llevan de un centro hospitalario a otro.

Como hemos comentado, es necesario detectar este tipo de infecciones cuanto antes. Esto se debe a que, además de ser peligrosas, dependiendo del tipo del que se traten pueden suponer un riesgo de infección en el centro médico.

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