Consejos para proteger a los niños del sol en verano

Durante el verano es habitual pasar mucho tiempo al aire libre disfrutando de la playa, el campo o la piscina, lo que implica estar bastante rato bajo el sol. La exposición a la radiación ultravioleta sin protección puede ser muy peligroso para la piel, especialmente en el caso de los niños. Por ello es importante extremar las medidas de precaución cuando los más pequeños vayan a pasar mucho rato al aire libre.

La importancia de tomar el sol pero con precaución

Tal y como explica la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía en su web Verano y Salud, cuando la exposición al sol se realiza con precaución es beneficiosa, pues favorece la formación de vitamina D, nutriente indispensable para un buen desarrollo de los huesos. Además, estar al sol también produce efectos psicológicos positivos, ya que mejora el ánimo.

Por tanto, es muy recomendable que tanto niños como adultos se expongan al sol, pero siempre de forma controlada. Hay que tener en cuenta que la radiación solar conlleva riesgos si no se tiene cuidado: quemaduras, insolaciones, cataratas, envejecimiento prematuro de la piel… El riesgo más grave de tomar el sol sin protección es la posibilidad de que aparezcan tumores malignos en la piel.

La mayoría de las enfermedades cutáneas que aparecen en la edad adulta se producen por exposiciones que se realizaron antes de los 18 años, pues la piel tiene memoria. Por todo esto es imprescindible tomar una serie de medidas de protección durante la infancia.

Cómo proteger a los niños del sol

Para que los niños puedan estar al sol de forma segura es recomendable seguir estos consejos:

  • Evitar la exposición desde las 11:00 hasta las 16:00 horas, ya que los rayos solares son más perjudiciales en las horas centrales del día. Además, la alta temperatura del mediodía puede provocar un golpe de calor en los niños, que tienen menos capacidad para reducir su temperatura a través del sudor.
  • Usar protección solar alta y específica para niños: al salir al aire libre la piel de los niños debe estar cubierta con un producto que tenga protección frente a rayos UVA-UVB, preferiblemente de factor 50. Si se van a bañar, lo mejor es elegir un producto que esté diseñado para resistir al agua. El protector se debe aplicar 30 minutos antes de salir y tiene que cubrir todas las zonas expuestas, incluso aquellas normalmente olvidadas (orejas, nariz, labios, manos, pies…). Dicha protección se debe renovar cada dos horas, especialmente después de bañarse o sudar.
  • Aplicar protector solar también en los días nublados.
  • Colocar a los niños a la sombra siempre que sea posible: aunque es inevitable que les dé el sol si se están bañando, el resto del tiempo deben estar bajo la sombrilla o un árbol.
  • No exponer a los niños menores de seis meses al sol: su piel es demasiado sensible a los rayos ultravioleta, por eso deben mantenerse siempre a la sombra si salen. No es aconsejable que los bebés de pocos meses acudan a la playa, salvo a primera hora de la mañana o última de la tarde. Además, los pediatras señalan que no es recomendable aplicarles crema solar porque su piel se puede irritar por los componentes químicos que contiene. Lo mejor, por tanto, es que permanezcan siempre a la sombra y no salgan en las horas centrales del día.
  • Cubrirlos cuando sea posible: la mejor forma de evitar las quemaduras solares es que la piel de los niños no esté expuesta al sol. Por ello lo mejor es que estén vestidos con ropa larga y clara, preferiblemente de algodón con textura densa y opaca.
  • Ponerles un sombrero o gorra: mejor si es de algodón o lino, ya que absorben el sudor. Son preferibles los sombreros de ala ancha porque cubren la cabeza, las orejas y el cuello. Si los niños prefieren usar gorra, hay que asegurarse de aplicar protector solar en el cuello y las orejas.
  • Vestirlos con bañadores que protejan del sol: hoy en día se venden prendas específicas que protegen del sol a los niños mientras están en el agua como, por ejemplo, camisetas de baño con factor de protección frente a los rayos UV.
  • Ponerles gafas de sol: los rayos ultravioletas pueden causar cataratas, por lo que es necesario cubrir los ojos de los niños con gafas homologadas que bloqueen casi el 100% de los rayos UVA y UVB. En el caso de los bebés, con un sombrero será suficiente para proteger sus ojos del sol.
  • Mantenerlos hidratados: aunque no manifiesten sed, hay que obligarlos a beber agua de forma frecuente y a tomar frutas.

Todas estas precauciones frente al sol no sólo se deben tomar en la playa o en la piscina, sino también en la montaña y al salir a la calle.

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