Cómo alimentarse y conservar la comida en verano

Para cuidar la salud frente al calor del verano es importante realizar algunos cambios en la dieta y evitar la deshidratación. Asimismo, es esencial vigilar la conservación de los alimentos, ya que con el calor se pueden estropear más fácilmente.

Qué comer en verano

Durante el verano es importante beber mucha agua y líquidos sin esperar a tener sed, evitando las bebidas alcohólicas o muy azucaradas, el café, el té y la cola. Asimismo, es recomendable hacer comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor, como ensaladas, frutas, verduras y gazpachos. Por el contrario, se deben evitar las comidas muy calientes o copiosas.

Las personas dependientes y mayores, los niños menores de tres años y los lactantes están particularmente expuestos a los riesgos de la deshidratación y del golpe de calor si la temperatura es elevada. La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía recoge en su web Verano y Salud los siguientes consejos para cuidar la alimentación de estos colectivos.

Consejos para personas mayores

  • Beber al menos 8 vasos de líquido al día, aunque lo ideal sería un consumo regular de 13 o 14 vasos.
  • Tomar infusiones, gazpachos, sopas frías, sorbetes (mejor que helados), zumos de fruta, frutas ricas en agua y yogures para diversificar el aporte de líquidos.
  • No es aconsejable beber o comer alimentos muy fríos, pues la sensación de sed se atenúa más rápido cuando se consumen alimentos helados.
  • El aumento de la temperatura corporal debe acompañarse de un aumento de la hidratación. P.ej. se deben consumir 0,5 litros de agua suplementarios por día si la temperatura pasa de 37 a 38 grados.
  • Si la persona come poco, la disminución de aportes hídricos de origen alimentario debe compensarse con una hidratación superior.

Consejos para niños

  • Priorizar frutos frescos o en compota y legumbres verdes para las comidas.
  • Ofrecerles beber frecuentemente, dándoles agua fresca sin esperar a que manifiesten sed.
  • Darles yogures cuando ya puedan tomar otra dieta y no exista contraindicación que impida comer productos lácteos.

Cómo conservar los alimentos al aire libre

Durante el verano es habitual planear numerosas actividades al aire libre: barbacoas, picnics, parrilladas… Estos planes favorecen la aparición de bacterias en los alimentos y por eso en verano hay cuidar especialmente la conservación de los mismos para que sean seguros. El Ministerio de Consumo recoge las siguientes recomendaciones para evitar intoxicaciones alimentarias al comer fuera de casa

Antes de salir

  • Hay que mantener los alimentos cocinados en el frigorífico hasta última hora.
  • Cuajar bien las tortillas.
  • Usar el recipiente adecuado para cada alimento.
  • Si se van a transportar alimentos crudos, hay que separarlos de los ya cocinados o listos para el consumo, evitando que, si desprenden líquidos, contaminen otros productos.
  • Asegurarse de lavar adecuadamente toda la fruta y verdura.

Conservar la cadena de frío

  • Justo antes de salir hay que guardar los alimentos que necesiten frío en la nevera portátil.
  • Usar preferentemente acumuladores de frío. En caso de utilizar cubitos de hielo hay que asegurarse de que el agua derretida no entre en contacto directo con los alimentos.
  • Colocar la nevera a la sombra.
  • Mantener los alimentos en la nevera hasta inmediatamente antes de su cocinado o consumo.
  • Evitar abrir la nevera portátil de forma frecuente, pues se pierde frío cada vez que se hace.

Al comer fuera de casa

  • Mantener una higiene adecuada: hay que lavarse las manos con jabón y agua limpia y secárselas preferiblemente con paños de un solo uso. Si no hay fuentes de agua potable, es necesario llevar una botella para lavarse las manos antes de manipular alimentos.
  • Evitar la contaminación cruzada al preparar la comida, separando los alimentos crudos de los ya cocinados y usando cubiertos y platos distintos.
  • Lavar las frutas y verduras antes de consumirlas, incluso si hay que quitarle la cáscara.
  • No usar alimentos que contengan huevo crudo (mayonesas, salsas…).

Cómo conservar los alimentos en casa

La Consejería de Salud de la Junta de Andalucía aconseja:

  • Observar el color y olor de los alimentos antes de prepararlos. Cualquier cambio constituye una señal de alarma.
  • Evitar las aperturas frecuentes del frigorífico.
  • Limitar la exposición a temperatura ambiente de los productos sensibles, colocándolos de nuevo en el frigorífico después de su uso.
  • Consumir inmediatamente la mayonesa y salsas elaboradas con huevo fresco.
  • Al hacer la compra, coger los productos frescos o congelados en el último momento antes de pagar, para no romper la cadena de frío.

Asimismo, recomienda no adquirir alimentos perecederos en venta ambulante (especialmente huevos) y no buscar alimentos ‘caseros’ o ‘artesanales’ sin marcas al hacer turismo rural. Hay que comprarlos con todas las garantías para la salud (etiquetado, control sanitario…).

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