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La próstata, una aproximación al alcance de todos

prostata

Con este artículo, queremos poner al alcance del público en general un órgano tan importante como la próstata. No se trata por tanto de un artículo científico dirigido a especialistas, ni tan siquiera para alumnos que cursan urología en la facultad de medicina, pues estos últimos son instruidos a base de conocimientos más profundos y fisiopatológicos de las enfermedades de la próstata.

Hemos escogido como tema de difusión la próstata por ser un órgano del que tanto se habla (prensa, radio, televisión) y que ha generado a lo largo de la historia muchas leyendas, mitos y también realidades que conviene clarificar aunque sea en las pocas líneas de que disponemos. Esperamos conseguirlo.

Próstata: ¿Qué es y para qué sirve?

La próstata es una glándula perteneciente al aparato reproductor masculino atravesada por la uretra (conducto que permite la eliminación de orina acumulada en la vejiga) y que se sitúa debajo de la vejiga y justo por delante del recto. Simplificando en exceso su anatomía, la próstata puede dividirse en dos zonas, una central que rodea la uretra y otra más externa, periférica, accesible mediante el tacto rectal. La próstata es la responsable de una parte del líquido seminal que se produce en la eyaculación. La mayor parte de dicho líquido se produce en las vesículas seminales que se sitúan por detrás de la glándula prostática. La secreción prostática es la que permite las mejores condiciones para la movilidad y supervivencia de los espermatozoides que van a permitir la fecundación. Desde el punto de vista clínico tres grandes patologías pueden ocurrir en la próstata: la prostatitis aguda, la hiperplasia benigna de próstata y el cáncer de próstata.

Prostatitis Aguda

La prostatitis es la inflamación aguda de la glándula próstatica. Es una enfermedad relativamente frecuente y se observa fundamentalmente en el hombre adulto, generalmente a partir de los 40 años. Los gérmenes que pueden provocar una prostatitis son los habituales de cualquier infección urinaria. En la mayoría de los casos los gérmenes penetran en el tejido prostático a partir de orina
infectada. Se manifiesta por sensación de ardor al orinar, dolor en periné (zona comprendida entre los testículos y el ano) y aumento de la frecuencia miccional. Al ser una glándula muy vascularizada y por tanto en contacto con la circulación general, son frecuentes las manifestaciones generales de la infección, por tanto el paciente presentará fiebre alta, escalofríos y quebrantamiento general.

Hiperplasia benigna de próstata

Se denomina hiperplasia benigna de próstata (HBP) al crecimiento no tumoral de la próstata, fundamentalmente en su parte central (la que rodea la uretra) y que eventualmente puede producir dificultad en la eliminación de orina al obstruir la uretra. Es necesario insistir en que este aumento del volumen de la próstata no es un cáncer. De hecho, la HBP y el cáncer de próstata son dos enfermedades distintas que pueden coexistir en un mismo individuo. En el desarrollo de la HBP hay dos factores principales: la edad y la presencia de hormonas masculinas. Un ligero aumento de la glándula prostática es algo muy frecuente, y hasta cierto punto normal, a partir de los 40 años, estimándose que el 90% de los hombres mayores de 80 años la tienen, por tanto, el riesgo de padecer HBP se incrementa con la edad.
Clásicamente se ha dicho que si se viviera los suficientes años todos los hombres padecerían en mayor o menor grado HBP. Es importante destacar que sólo una parte de los hombres con aumento del volumen prostático (menos de la mitad) tendrán problemas derivados directamente con dicho aumento. Por tanto, no todos los síntomas urinarios que puede padecer el hombre son siempre achacables a la próstata. Los síntomas que produce la HBP generalmente aparecen de manera progresiva y bastante insidiosa. Entre éstos cabe destacar aumento de la frecuencia miccional, chorro miccional fino y débil, goteo al final de la micción y necesidad de levantarse por la noche a orinar con más frecuencia de la habitual. Esto último supone la interrupción del descanso nocturno, pudiendo llegar a afectar de manera significativa la calidad de vida del individuo y más cuando hablamos de personas mayores con problemas de movilidad y riesgo de accidentes. En casos graves la acumulación de orina en la vejiga por incapacidad de evacuarla en su totalidad favorece la aparición de infecciones y en otros casos puede afectar al correcto funcionamiento renal. El tratamiento de la prostatitis aguda es fundamentalmente médico con antibióticos, respondiendo la mayoría de los casos de manera satisfactoria. A veces, y dependiendo de la severidad de la infección, puede ser necesario el ingreso hospitalario o el tratamiento prolongado durante meses para
la erradicación total del microorganismo acantonado en la glándula prostática y que puede ser el responsable de recaídas. Las comúnmente llamadas prostatitis crónicas, actualmente se prefiere denominarlas «síndrome doloroso pélvico crónico», de manifestaciones más insidiosas y más difícil control médico. El diagnóstico de las mismas pertenece al ámbito especializado y es por ello que aconsejamos acudir al especialista cuando los síntomas anteriormente mencionados se pongan de manifiesto.

Su tratamiento

Para el tratamiento de la HBP disponemos por una parte de fármacos bastante eficaces que actúan de manera muy selectiva en la próstata disminuyendo su volumen y mejorando significativamente los síntomas de obstrucción, y por otra parte fármacos cuyo mecanismo de acción sería mejorar la urgencia miccional y disminuir el aumento de la frecuencia miccional llamados alfa-bloqueantes. Es al especialista a quién corresponde elegir uno u otro tratamiento en función de la sintomatología que presenta el paciente. El tratamiento
quirúrgico se reserva para aquellos casos en los que el tratamiento médico no es capaz de controlar los síntomas y consiste en extirpar la zona de la próstata que rodea a la uretra, dejando el resto de la glándula. Entre los tratamientos quirúrgicos tenemos la cirugía abierta, llamada adenomectomía, y la cirugía endoscópica cuyas variedades son la resección transuretral y la cirugía láser, cada una de ellas con sus ventajas e inconvenientes que en su caso serían explicados al paciente por su especialista.

Cáncer de próstata

El cáncer de próstata es el tumor genitourinario más frecuente y ,de todos los cánceres del varón, es el segundo en frecuencia tras el cáncer de pulmón. Es raro antes de los 50 años y la probabilidad de aparición aumenta significativamente con la edad. Los mecanismos últimos que provocan la aparición de cáncer de próstata se desconocen, lo que sí es claro es que en su progresión influyen factores hormonales y hay cierta predisposición genética a padecerlo. Para su diagnóstico el médico dispone de dosexploraciones fundamentales:
el tacto rectal y la determinación en sangre del antígeno prostático específico (PSA). Mediante el tacto rectal la próstata es accesible a la
palpación en su parte más periférica,la zona donde más frecuentemente asienta el cáncer de próstata. El descubrimiento del PSA ha permitido una detección del cáncer de próstata en sus estadios iniciales y por tanto la realización de un tratamiento más precoz. Actualmente dista mucho de ser un marcador ideal para el diagnóstico y sólo nos orienta para indicar la realización de una biopsia prostática. Ésta es la que da el diagnóstico definitivo. Es importante resaltar que un aumento de PSA no es sinónimo de cáncer de próstata, ya que puede alterarse en muchas otras situaciones (sondaje vesical, infecciones, la misma biopsia de próstata….). Por tanto debemos ser cautos a la hora de valorar un aumento aislado del PSA, siendo de mucha más ayuda la evolución en el tiempo de las cifras de dicho antígeno. El tacto rectal y la determinación del PSA, se complementarán con la realización de una ecografía prostática preferiblemente transrectal para determinar el tamaño y morfología de la glándula junto al estudio de las vesículas seminales. Hay una característica que distingue al cáncer de próstata de otros cánceres del organismo: su lenta progresión en la inmensa mayoría de los casos.

Su tratamiento

Hay diversos tipos de tratamiento para el cáncer de próstata. En primer lugar tenemos el tratamiento quirúrgico (extirpación completa de
la próstata) en los casos de cánceres localizados en la propia glándula y cuya principal alternativa en la actualidad es la braquiterapia que consiste en implantes intraprostáticos permanentes de semillas radiactivas, fundamentalmente el Iridio (Iodo radiactivo). En ambos casos, cirugía radical o braquiterapia, el tratamiento es con intención curativa. Otro tipo de tratamiento es el tratamiento hormonal que evita la progresión de la enfermedad. Éste es el tratamiento médico del cáncer prostático localmente avanzado o diseminado y que, en el caso del cáncer localmente avanzado, puede prolongar durante muchos años la vida del paciente, transformando esta enfermedad en una
enfermedad «crónica», proporcionando buena calidad de vida y en donde el paciente puede morir con «su» cáncer pero no «de» su cáncer.

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