Qué hacer ante un golpe de calor y cómo prevenirlo

El golpe de calor es un trastorno en el que se produce un aumento de la temperatura corporal, normalmente a consecuencia de un ejercicio físico extenuante o la exposición prolongada a altas temperaturas. En un golpe de calor el organismo no es capaz de regular la temperatura corporal por sí mismo, lo que provoca que ésta puede llegar a los 40 grados o superarla. Dado que el aumento de temperatura puede causar daños en los órganos, es muy importante reconocer sus síntomas y tratar cuanto antes el golpe de calor.

Síntomas del golpe de calor

El golpe de calor se puede reconocer por estos síntomas:

  • Temperatura corporal elevada.
  • Ausencia de sudor.
  • Piel roja, caliente y seca.
  • Dolores de cabeza.
  • Náuseas y vómitos.
  • Somnolencia.
  • Respiración acelerada.
  • Frecuencia cardiaca acelerada
  • Sed intensa.
  • Debilidad muscular o calambres.
  • Alteración del estado mental o comportamiento: confusión, agitación, irritabilidad, convulsiones y problemas de dicción entre otros síntomas.
  • Pérdida del conocimiento.

Causas del golpe de calor

Generalmente el golpe de calor aparece por:

  • Exposición a un ambiente caluroso: el aumento de la temperatura corporal central se produce por haber estado expuesto a un clima caluroso y húmedo, especialmente si se ha hecho durante un periodo de tiempo prolongado.
  • Actividad física extenuante: el aumento en la temperatura corporal está provocado por la realización de actividad física intensa en un clima caluroso.

Son especialmente sensibles al golpe de calor los trabajadores expuestos a altas temperaturas, los deportistas, los niños menores de 4 años y las personas mayores, que toman medicación especial (como diuréticos o antidepresivos), discapacitadas, dependientes o con una enfermedad crónica (como la diabetes o enfermedad cardiovascular).

Qué hacer ante un golpe de calor

Una persona víctima de un golpe de calor está en peligro ya que, si no se trata rápidamente, el calor puede provocar daños en el cerebro y otros órganos o incluso la muerte. Por ello, un testigo de golpe de calor debe llamar inmediatamente a los servicios sanitarios o trasladar a la víctima a urgencias. Mientras llegan los sanitarios hay que:

  • Poner a la persona en un lugar con sombra y lo más fresco posible.
  • Colocar a la víctima en posición semisentada, con la cabeza levantada para que pueda respirar bien.
  • Darle de beber. Es conveniente que trague en pequeños sorbos y no de golpe.
  • Aflojarle la ropa y quitar el exceso de ella.
  • Refrescarla con cualquier medio disponible: meterla en una bañera de agua fría o ducha fresca, mojarla con una manguera, ponerle toallas húmedas y frías, abanicarla…
  • Si pierde el conocimiento hay que tumbarla con las piernas flexionadas y llamar a emergencias si no se ha hecho ya.
  • Si se producen convulsiones no hay que controlarlas, ya que podrían producirse lesiones musculares o articulares. Es recomendable colocar un objeto blando bajo la cabeza para evitar que golpee el suelo.

Cómo prevenir el golpe de calor

Para prevenir la aparición de un golpe de calor y sus consecuencias es recomendable:

  • Mantenerse hidratado bebiendo mucha agua y zumos de fruta. Los deportistas también pueden recurrir a bebidas isotónicas. Por el contrario, hay que evitar las bebidas alcohólicas y con cafeína, ya que deshidratan el cuerpo.
  • Evitar las comidas muy calientes y pesadas, pues hacen que aumente la temperatura interna.
  • No exponerse al sol de 12 a 17 horas y, en general, evitar las exposiciones prolongadas al mismo.
  • Reducir el esfuerzo físico durante las horas más calurosas del día. Conforme aumenta la temperatura hay que reducir la duración y la intensidad de la actividad física. Es conveniente programar el trabajo físico para los momentos más frescos del día, como a primera hora de la mañana o por la noche.
  • Distribuir el trabajo o entrenamiento en ciclos breves y frecuentes de esfuerzo/descanso.
  • Cubrirse la piel, la cabeza y los ojos con ropa, sombreros y gafas de sol. La ropa debe ser de colores claros, amplia y ligera para que permita la transpiración (mecanismo que enfría el cuerpo).
  • Dormir las horas suficientes.
  • Cerrar las ventanas y bajar las persianas para disminuir el calor dentro de la vivienda. Por la noche conviene abrirlas para refrescar la casa.
  • Descansar en las habitaciones más frescas, preferiblemente con algún tipo de climatización. Si la vivienda no tiene aire acondicionado, es recomendable acudir unas horas a lugares que sí lo estén, como los centros comerciales.
  • No permanecer mucho tiempo en vehículos estacionados y cerrados.
  • Echarse protector solar: las quemaduras solares afectan a la capacidad del cuerpo para enfriarse, otra razón por la cual es importante evitarlas.

En cuanto a las personas mayores o dependientes, hay que intentar visitarlas todos los días y enseñarles a seguir estos consejos.

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