Qué es la apiterapia y para qué sirve

Apiterapia es una palabra procedente del latín Apis, que significa abeja. Como su nombre indica, es una terapia natural que busca tratar y prevenir ciertas enfermedades a partir de los productos de la abeja: miel, propóleo, cera, jalea real, polen, cera y veneno.

Esta terapia no es novedosa, sino que ya en la cultura egipcia se usaban los productos de las abejas. En aquel momento el propóleo se empleaba para embalsamar a las momias y Cleopatra utilizaba el veneno para tratar los dolores. También Hipócrates, uno de los padres de la medicina moderna, empleó los productos de las abejas para ciertos tratamientos.

Si bien en la antigüedad principalmente se utilizaban la miel, los propóleos y el polen en las terapias medicinales, actualmente se está extendiendo el uso del veneno. Fue Phillip Terc (considerado el padre de la apiterapia) quien en 1888 comenzó a estudiar el uso del veneno de las abejas para tratar a personas con enfermedades reumáticas. Sus trabajos dieron lugar a algunos de los métodos que se usan actualmente en el campo de la apiterapia. También es importante el papel que tuvo Bodog Beck en el desarrollo de la apiterapia moderna, quien publicó en 1935 el libro ‘Bee Venom Therapy’ (Terapia con veneno de abejas) en el que recoge los fundamentos de esta técnica.

Para qué sirve la apiterapia

El objetivo de la apiterapia es aliviar y prevenir los síntomas causados por diferentes enfermedades a través de los productos que proceden de las colmenas de las abejas. A cada uno de los productos de la colmena se le atribuyen diferentes propiedades:

  • Miel: alivia la tos y el dolor de garganta, tiene potencial antibacteriano, mejora el tránsito intestinal, hidrata la piel, ayuda a sanar heridas y quemaduras y es fuente de antioxidantes. Además puede ayudar a combatir el insomnio y a disminuir los síntomas de la alergia.
  • Própolis: sus efectos en la salud cambian según la variedad de la que se trate. En general tiene propiedades antibióticas, antivíricas, cicatrizantes, antifúngicas, antiinflamatorias y antioxidantes. Gracias a ellas el propóleo mejora el sistema respiratorio, trata problemas digestivos, elimina afecciones de la piel, favorece la circulación, combate problemas ginecológicos y urinarios, facilita la curación de la boca y ayuda a dormir bien.
  • Polen: sirve para tratar episodios de accidente cerebrovascular y problemas de tensión arterial. Además proporciona energía y remineraliza el organismo.
  • Jalea real: ayuda a controlar los niveles de colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre, es antiséptica y bacteriostática, regula trastornos digestivos y retrasa el envejecimiento de la piel.
  • Cera: tiene propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias.

La terapia con apitoxina

El veneno que las abejas producen para defenderse (llamado apitoxina) también se puede usar de manera muy controlada con fines medicinales. El veneno tiene, entre otros componentes, Péptido 401 (un potente antiiflamatorio), Melitina (que destaca por su actividad antimicrobiana y antiinfecciosa), Apimina, Hialuronidasa, Histamina y Adolapina.

Gracias a todos estos componentes, la apitoxina tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas, potencia el sistema inmonológico y la relajación y corrige problemas circulatorios. Además parece que el veneno produce una estimulación en la hipófisis que podría ser clave para que el organismo regenere los cartílaos. Es por ello que se utiliza en la terapia de lesiones deportivas, traumatismos y enfermedades musculares, circulatorias y cutáneas. Algunas de las dolencias que se tratan con apitoxina son: artritis reumatoide, esclerosis múltiple, artrosis, lupus, espondilitis anquilosante, lumbalgia, hipertensión, tendinitis, diverticulosis y enfermedad de Crohn.

El veneno de la abeja se puede aplicar mediante picadura directa del insecto, cutáneamente a través de una crema o mediante una inyección. También se puede tomar en forma de pastilla o gotas. No obstante, la aplicación del veneno de abeja se debe hacer con mucha precaución, ya que puede resultar peligrosa, especialmente para las personas que son alérgicas al veneno. Por eso antes de aplicarlo hay que realizar una prueba de alergia.

Tampoco deben someterse a un tratamiento con apitoxina las embarazas, personas con enfermedades infecciosas o de transmisión sexual, cardiopatías, cáncer u otras enfermedades crónicas. Es recomendable consultar siempre con el médico especialista.

Si quiere disfrutar de todos los beneficios de la apiterapia, no se puede perder los productos de Apisnatura, una empresa granadina que elabora miel y própolis ecológicos a partir de materias primas exclusivas de Brasil y España. Sus productos se pueden adquirir a través de la tienda online mielypropolis.com.

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