Mioma uterino: causas, síntomas y tratamiento

Los miomas uterinos son masas tumorales de carácter benigno que crecen en el útero. Sus tamaños pueden ser variados y en ocasiones no presentan síntomas. En función de las molestias que provoquen y de las circunstancias de cada paciente, se pueden aplicar varios tratamientos distintos.

Qué es el mioma uterino

Los miomas o fibromas uterinos son masas tumorales de carácter benigno que crecen en la capa muscular del útero, normalmente durante los años fértiles. Habitualmente una paciente suele tener varios a la vez, aunque también puede desarrollar uno solo. El tamaño de los miomas varía mucho. Puede ser tan diminuto que resulte indetectable para el ojo o convertirse en una masa voluminosa que agrande el útero. A pesar del considerable tamaño de algunos, la gran mayoría de los miomas son benignos y sólo en contadas ocasiones dan lugar a cáncer.

Los miomas pueden ser de 3 tipos en función de su ubicación:

  • Intramurales: el más común. Se encuentran en la parte central de la capa muscular del útero, el miometrio.
  • Subserosos: se forman bajo la capa más externa del útero y crecen hacia el exterior del mismo.
  • Submucosos: ubicados normalmente bajo el revestimiento interno de la pared uterina.

Ocasionalmente estos tumores también pueden aparecer en el cuello uterino.

Causas

Los miomas no suelen aparecer antes de los 20 años y son más comunes conforme avanza la edad. Las causas de la aparición de los mismos no están del todo claras. No obstante, según se ha observado en algunas investigaciones, el crecimiento de los miomas está relacionado con el nivel de progesterona y estrógenos, dos hormonas que estimulan el desarrollo del revestimiento uterino durante el ciclo menstrual. Parece que cuando los niveles de estas hormonas son altos crecen los fibromas. Por ello es posible que se desarrollen también al tomar píldoras anticonceptivas que contienen estrógeno.

Es esta relación con las hormonas lo que podría explicar que los miomas aparezcan durante los años fértiles. Cuando una mujer llega a la menopausia los miomas tienden a hacerse más pequeños o incluso a desaparecer por no recibir estímulo hormonal.

Por otro lado, se cree que el factor genético también podría tener relación con su aparición. Es decir, si una pariente cercana tuvo miomas, aumentan las probabilidades de sufrirlos. Además, existen ciertas evidencias de que la obesidad, beber alcohol y seguir una dieta más alta en carnes rojas y más baja en vegetales, frutas y lácteos incrementan el riesgo de sufrir miomas.

Síntomas

Muchas mujeres que tienen mioma uterino no presentan síntomas. En las que sí tienen, los síntomas pueden variar en función de la ubicación, el tamaño y el número de fibromas. Los subserosos suelen ser asintomáticos aunque sean grandes, mientras que los submucosos pueden dar síntomas aunque sean pequeños. Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Dolor lumbar o de piernas.
  • Dolor pélvico.
  • Periodos abundantes y dolorosos que pueden durar más de una semana.
  • Necesidad de orinar a menudo.
  • Dificultad para vaciar la vejiga.
  • Anemia por el sangrado abundante.
  • Estreñimiento.
  • Presión e hinchazón en la parte baja del abdomen.
  • Presión en los órganos adyacentes cuando el mioma adquiere cierto tamaño.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.

En algunas mujeres los miomas pueden provocar problemas durante el embarazo o el parto, problemas de fertilidad y abortos espontáneos.

Tratamiento

Los miomas que no presenten síntomas a la paciente no hay que tratarlos, sino simplemente revisarlos periódicamente para controlar su evolución. En el caso de que sí produzcan molestias, los tratamientos pueden ser varios:

  • Tratamientos farmacológicos:
    • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno): para reducir el dolor asociado.
    • Análogos del factor liberador de gonadotrofinas: hacen que el cuerpo produzca menos estrógeno y progesterona. Sirven para tratar el sangrado y reducir el tamaño de los miomas. Provocan muchos efectos secundarios y los síntomas suelen reaparecer si se suspende el tratamiento.
    • Píldoras anticonceptivas orales: regulan el ciclo de ovulación y son eficaces para el tratamiento de los trastornos de sangrado.
    • Modulares selectivos del receptor de progesterona: bloquean los receptores de la progesterona en el mioma. Sirve tanto para tratar el sangrado como para reducir el tamaño de los miomas.
  • Colocación de dispositivos uterinos que secretan hormonas para reducir el sangrado abundante.
  • Embolización de la arteria uterina: el objetivo es colapsar los vasos sanguíneos de los miomas, restringir el flujo de sangre y causar que éstos se reduzcan y mueran.
  • Terapia HIFU: destrucción de los miomas mediante ultrasonidos.
  • Miomectomía: extirpación de los miomas mediante histeroscopia o laparoscopia, dos procesos mínimamente invasivos. Si no es posible realizarlo mediante estas técnicas se puede hacer mediante laparotomía (abriendo el abdomen), aunque esto sucede en pocas ocasiones. La ventaja de estas técnicas es que se consiguen extirpar los tumores con una mínima agresión al paciente y con pocos riesgos.
  • Histerectomía: extirpación total del útero, que habitualmente se puede realizar mediante laparoscopia mínimamente invasiva. Se suele realizar en aquellas mujeres que ya no quieren tener más hijos y desean solucionar el problema de forma definitiva. No tiene implicación alguna para la vida de la mujer salvo la imposibilidad de quedar embarazada.
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