5 mitos sobre el alcohol y la salud

El consumo de alcohol no es bueno para el cuerpo humano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que lo más saludable es beber cuanto menos alcohol mejor, pues no existe un nivel de consumo seguro para la salud.

La ingesta de alcohol puede provocar diversas consecuencias en el organismo, algunas inmediatas y apreciables a simple vista y otras que aparecen a largo plazo y que actúan internamente. Un consumo excesivo de alcohol puede provocar, entre otras cosas, enfermedades hepáticas como la cirrosis, inflamación de páncreas y sangrado de estómago.

A pesar de que cada vez son más conocidos los efectos negativos de la ingesta de alcohol, persisten aún muchos mitos que favorecen su consumo. La web de estilos de vida saludable del Ministerio de Sanidad señala cuáles son algunos de las falsas creencias que existen en torno al consumo de alcohol, sus efectos y formas de disminuir el grado de alcoholemia.

1. Hay trucos para eliminar el alcohol más rápidamente

Tal y como señala el Ministerio de Sanidad, no hay formas de acelerar el proceso de metabolización del alcohol. No son estrategias eficaces para reducir el nivel de alcoholemia ni tomar café o leche, ni ducharse, ni hacer ejercicio ni dormir. En cuanto a los controles de alcoholemia, también existen ciertos mitos. Masticar chicle, tomar caramelos o granos de café, usar espráis bucales, beber agua o aceite, tomar clara de huevo, fumar o consumir cocaína no reducen la tasa de alcoholemia. La única forma de no dar positivo en un control es no consumir alcohol. El ministerio recuerda que incluso en pequeñas cantidades es difícil controlar el nivel de alcohol y cómo puede afectar al organismo.

El cuerpo elimina el alcohol de tres maneras posibles: evaporación, excreción y a través del metabolismo. Todas ellas siguen un curso y ritmo normal. Hay que tener en cuenta que el hígado sólo es capaz de metabolizar 0,12 g/l de alcohol en sangre cada hora, por lo que el proceso de eliminación (dependiendo del alcohol que se haya consumido) podría finalizar incluso 19 horas después. Un tercio de cerveza, por ejemplo, se metaboliza aproximadamente en 1 hora y 45 minutos en el caso de los hombres y en 2 horas y 50 minutos en el caso de las mujeres. Por su parte, un combinado o cubata es metabolizado por un hombre en 2 horas y 5 minutos y por una mujer en 3 horas y 15 minutos.

2. Se puede consumir alcohol sin tener resaca

No existe forma de consumir una gran cantidad de alcohol sin tener resaca y todos los remedios para “curarla milagrosamente” son un mito. Beber demasiado tiene sus consecuencias y la primera es la resaca del día siguiente. El alcohol es diurético y provoca deshidratación, que es la causa de gran parte de los síntomas de la resaca: dolor de cabeza, mareos, malestar general, molestias estomacales…

3. Beber reduce el estrés

Existe un falso mito sobre los efectos relajantes del alcohol. Aunque puede reducir momentáneamente el estrés o el nerviosismo, en realidad tiene un efecto rebote, pudiendo “engancharnos” y provocando más ansiedad. El Ministerio de Sanidad recuerda que los problemas no desaparecen bebiendo alcohol sino que, por el contrario, la tristeza y la depresión serán mayores. En caso de haber adquirido el hábito de consumir alcohol para superar estados de ánimo decaídos, lo aconsejable es pedir ayuda a un profesional.

4. El alcohol es afrodisíaco

Muchas personas creen que el alcohol es afrodisíaco, porque les ayuda a ser más atrevidos. Sin embargo, el efecto real del alcohol tanto en hombres como en mujeres es una reducción del placer sexual. Demasiado alcohol provoca en los hombres problemas para mantener una erección y, en las mujeres, una disminución de la lubricación o dificultades para llegar al orgasmo. Si el consumo elevado se mantiene en el tiempo, los problemas temporales pueden convertirse en impotencia y problemas de fertilidad. Además, bajo los efectos del alcohol es más probable mantener relaciones sexuales de alto riesgo en las que se podrían contraer enfermedades contagiosas o producirse embarazos no deseados.

5. Las calorías del alcohol

El alcohol aporta una gran cantidad de calorías llamadas “vacías”, es decir, que no aportan ningún alimento o nutriente al cuerpo. Las bebidas alcohólicas tienen un alto contenido en azúcar en su composición, que se transformarán y almacenarán en el cuerpo en forma de grasa si se hace un consumo elevado. Una alternativa que propone el Ministerio de Sanidad para reducir el número de calorías consumidas es intercalar o mezclar el alcohol con agua o bebidas bajas en azúcares, “sin” o “cero”.

Estas son las calorías aproximadas que aportan algunas de las bebidas alcohólicas más comunes:

  • Copa de vino tinto: 65 calorías vacías.
  • Copa de vino blanco: 85 calorías vacías.
  • Copa de cava o champagne: 65 calorías vacías.
  • Tercio de cerveza: 150 calorías vacías.
  • Cuba libre: 160 calorías vacías.
  • GinTonic: 210 calorías vacías.
  • Vodka con soda: 85 calorías vacías.

Para eliminar, por ejemplo, las 150 calorías de un tercio de cerveza habría que caminar a 5 kilómetros por hora durante 30 minutos. Para quemar las 210 del GinTonic habría que saltar a la cuerda durante 20 minutos.

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