Marcapasos: qué son y cómo vivir con ellos

Hoy en día ciertos problemas cardíacos pueden solucionarse gracias a la implantación de un marcapasos, un aparato eléctrico emisor de pequeñas descargas que hacen latir el corazón. Aunque para colocarlo bajo la piel hay que realizar una intervención quirúrgica, ésta es breve y permite retomar la vida cotidiana a los pocos días, siempre que se tengan en cuenta algunos cuidados específicos.

Qué es un marcapasos y cómo funciona

Tal y como señala la Fundación Española del Corazón (FEC), los marcapasos son “aparatos eléctricos, como un miniordenador, que son capaces de detectar los latidos cardíacos propios y de emitir pequeñas descargas eléctricas que hacen latir el corazón cuando los impulsos propios faltan o son demasiado lentos”.

Para entender cuál es el cometido de un marcapasos hay que conocer cómo funciona el corazón. Según explica la FEC, este órgano produce continua y regularmente unos impulsos eléctricos que viajan a través de las vías eléctricas del corazón y provocan la contracción del músculo cardíaco para que bombee la sangre a través del cuerpo.

Sin embargo, este sistema puede no funcionar correctamente, bien por daños en el generador natural de los impulsos (nódulo sinusal) o por fallos en los circuitos que transmiten estos impulsos. Estos daños provocan pulso lento o pérdida del número de latidos de corazón, dando lugar a síntomas como cansancio, mareos, falta de respiración o incluso pérdida del conocimiento. Estos problemas se pueden solucionar con la implantación del marcapasos.

El marcapasos está compuesto por un pequeño generador de unos cuatro centímetros de diámetro que contiene un pequeño circuito eléctrico y una pila que suministra energía. A este generador se conectan de 1 a 3 cables muy finos (electrodos) que llegan hasta las cavidades del corazón. Los electrodos detectan los latidos propios y, si detectan falta de estímulo, transmiten las descargas que produce el generador para mantener una frecuencia cardíaca adecuada. Es decir, sólo funciona cuando es necesario. Además, los marcapasos más modernos tienen sensores que detectan el movimiento del cuerpo o la frecuencia respiratoria, información que utilizan para aumentar la frecuencia cardíaca durante el ejercicio.

Cómo se implanta un marcapasos

El marcapasos se implanta bajo la piel, justo debajo de una de las clavículas o en el abdomen, mientras que los cables se introducen por una vena de la zona para que lleguen al corazón. Esta intervención quirúrgica se hace mediante anestesia local y suele durar una o dos horas. Al igual que otras cirugías puede tener complicaciones, aunque son poco frecuentes.   Durante las primeras 24 horas el paciente debe guardar reposo en cama. Aproximadamente una semana después de la intervención se quitan los puntos de sutura y el paciente ya puede hacer vida normal.

El principal inconveniente de la colocación del marcapasos es que su batería se agota al cabo de un tiempo. Ésta puede durar entre cinco y diez años, dependiendo del tipo de marcapasos y de las veces que tenga que activarse. Pasado ese tiempo hay que cambiar el generador del marcapasos mediante una nueva intervención. No obstante, si el cable no está estropeado no hay que sustituirlo, lo que acorta el procedimiento.

Cómo cuidarse con marcapasos

Aunque con un marcapasos se puede hacer vida normal es importante tener en cuenta estas recomendaciones:

  • Acudir a revisiones periódicas para asegurarse de que el marcapasos está funcionando correctamente y la batería no está agotándose. El marcapasos se puede ajustar, revisar y programar mediante un ordenador desde el exterior del paciente.
  • Tomar la medicación para el corazón marcada por el médico.
  • Situar el móvil alejado unos 15 centímetros de la zona de implantación del marcapasos para evitar interferencias. Al hablar por teléfono se recomienda usar la oreja contraria al lado en el que está implantado el marcapasos.
  • Evitar golpes, movimientos bruscos, rozaduras o actividades que puedan dañar el dispositivo.
  • Informar a los médicos y dentistas de la existencia del marcapasos, ya que existen ciertos procedimientos que pueden interferir en el mismo: resonancia magnética, radioterapia, tomografías computarizadas…
  • No utilizar mochilas ni sujetadores con tirantes muy apretados.
  • Al montar en un avión, advertir en el control de equipajes de que se viaja con marcapasos.
  • Los marcapasos están protegidos de las interferencias y, por tanto, se pueden usar sin riesgo la mayor parte de aparatos eléctricos de uso común. No obstante, con un marcapasos no se pueden manipular equipos pesados, motores con imanes potentes, taladradoras eléctricas, instrumentos vibradores ni equipos para soldar.
  • Ir al médico si aparece fiebre persistente sin causa aparente o alteraciones de la piel en la zona de implantación del marcapasos.
  • Llevar siempre la tarjeta de identificación del marcapasos.
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