Consejos para cuidar el corazón

Cuidar el corazón es imprescindible para gozar de una buena salud y vivir más años. Si bien algunos factores de riesgo cardiovascular no se pueden evitar (como la edad o los antecedentes familiares), cambiar ciertos hábitos de vida puede reducir el riesgo de padecer problemas de corazón.  Estos son algunos de los consejos que hay que seguir para cuidar este órgano.

Alimentarse bien

La alimentación es clave para cuidar el corazón y todo el sistema circulatorio. Una dieta rica en verduras y frutas es buena para evitar la hipertensión y cuidar el corazón. Por el contrario, hay que reducir el consumo de grasa animal y evitar las grasas saturadas y trans, las frituras y la ingesta de alcohol. Asimismo, hay que evitar el exceso de sal, ya que provoca hipertensión. Es conveniente sustituir el consumo de carne roja por el de pescado azul (p.ej. atún o salmón), pues los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en estos pescados disminuyen el colesterol y los triglicéridos, ayudando a prevenir enfermedades cardiovasculares.

Por otro lado, de acuerdo con la Fundación Española del Corazón, algunos de los alimentos que tienen muchas propiedades beneficiosas para el corazón son: nueces, brócoli, chocolate negro, fresas, curry, té verde, aceite de oliva, salmón, vino tinto y legumbres.

También hay que tener en cuenta que alimentarse bien evita el sobrepeso y la obesidad, factores de riesgo que favorecen la aparición de problemas cardiovasculares. Además, la obesidad puede actuar como desencadenante de otros factores de riesgo cardiovasculares como la hipercolesterolemia, la diabetes y la hipertensión arterial.

Hidratarse correctamente

Hay que beber entre dos y tres litros de agua diaria aunque no se tenga sed para cubrir la demanda de hidratación del cuerpo. Según la Fundación Española del Corazón, cuando disminuye la cantidad de agua en el organismo la actividad de determinados órganos puede verse dificultada. De hecho, si se produce una deshidratación se puede deteriorar rápidamente la función renal, llevando incluso a la aparición de arritmias.

Mantenerse activo

Se considera que la falta de ejercicio físico es el principal causante del 30% de cardiopatías isquémicas. El ejercicio quema calorías, controla los niveles de colesterol y disminuye la tensión. Por ello, realizar ejercicio regular es importante para evitar enfermedades cardiovasculares. Lo recomendable es practicarlo al menos 3 o 4 veces por semana. La actividad física debe estar adaptada a la edad y condición de cada persona.

Controlar la tensión

La hipertensión es un importante factor de riesgo cardiovascular. Por ello, si se tiene una presión arterial alta hay que medirla de forma regular para asegurarse de que no está por encima del nivel recomendado.

Aprender a relajarse

La ansiedad y el estrés aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Es necesario aprender a rebajar el estrés y a controlar la ansiedad para reducir su efecto en el organismo. La meditación resulta muy beneficiosa, pues no sólo disminuye el estrés sino que también reduce la presión arterial.

Reír

Según explica la Fundación Española del Corazón, la risa y la buena actitud ante la vida ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares. La risa es vasodilatadora, genera endorfinas y otras sustancias hormonales que producen un estado de bienestar psicológico que ayuda a proteger el sistema cardiovascular. Al reír la capa interior de los vasos sanguíneos se relaja y disminuye así la presión arterial. Además la risa ayuda a aumentar el colesterol bueno (HDL), reduce las hormonas asociadas al estrés, aumenta el nivel de óxido nítrico (que mejora la circulación) y previene la formación de placas de colesterol.

Buscar aficiones y ser optimista

Al realizar una actividad agradable (por ejemplo, pintar o bailar), el cuerpo genera endorfinas y disminuye el estrés. Las hormonas de la felicidad (serotonina, dopamina, endorfinas) que se producen al sentir placer contribuyen a mantener el buen funcionamiento del corazón. Asimismo, es importante huir de los pensamientos derrotistas y pensar en positivo.

No fumar

El tabaquismo acelera la ateroesclerosis (endurecimiento y estrechamiento de las arterias provocado por la acumulación de placa). Además, reduce la concentración de oxígeno en la sangre, provoca que sea más espesa y aumenta la frecuencia cardiaca. Por ello hay que evitar fumar o dejar de hacerlo para no desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Controlar los niveles de azúcar

La diabetes es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, pues está muy relacionada con la aparición de la ateroesclerosis y puede disminuir la capacidad de contracción del miocardio. Por ello los diabéticos deben controlar sus niveles de azúcar y seguir las recomendaciones del médico.

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