Señalan los genes alterados por la fibromialgia

 

La fibromialgia, considerada como un síndrome que deriva en la sensibilidad a la fatiga, al dolor y otros problemas como la pérdida de memoria, de sueño o concentración, resulta un problema a la hora de su diagnóstico. Sus similitudes con la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple o la fatiga crónica la hacen fácilmente confundible. Pero la solución podría estar en la genética. Hoy trasciende cuáles son las vías alteradas en estos casos. 

Un equipo de investigadores del Grupo de Problemas Inversos, Optimización y Aprendizaje Automático de la Universidad de Oviedo, junto con varios grupos internacionales, han descrito cuáles son esas zonas genéticas que se ven alteradas en los pacientes que padecen fibromialgia, algo que podría solventar esas dificultades de diagnóstico. Cabe recordar que recientemente, un grupo de científicos demostró que la biodanza ayuda a reducir el dolor agudo para quienes padecen fibromialgia. Y es que es un problema que preocupa a la sociedad científica. 

Este grupo, en colaboración con especialistas del National Institute of Nursing Research del Natonal Institute of Healt de Estados Unidos (NINR – NIH)  y científicos de la Universidad Johns Hopkins estadounidense, analizaron genéticamente a casi una treintena de mujeres a las que se ha diagnosticado fibromialgia con edades entre los 28 y los 55 años. 

Estos datos de mujeres que acusan la fibromialgia  fueron comparados con los arrojados por mujeres –las que más sufren estos problemas- sanas de entre 28 y 51 años. El estudio se centró en 57 genes para el posterior diagnóstico y localizaron tres vías genéticas alteradas que se vinculan con la activación de células hepáticas estrelladas, indicativas de lesiones del órgano. 

La realidad es que se trata de un estudio a pequeña escala que precisa de una investigación más amplia. Uno de los investigadores implicados en el estudio que señala a esas vías genéticas por su relación con la fibromialgia, Juan Luis Fernández Martínez, reconoció a ‘Gaceta Médica’ que “a falta de confirmación clínica, los resultados vinculan a este problema con la fatiga crónica”. “Queremos estudiar qué diferencias existen entre ambos, los aspectos en común y compararlos con esas vías modificadas en los casos de esclerosis múltiple”, destacó.