Un útero trasplantado de persona fallecida engendra a un bebé por primera vez en la historia

En Brasil, el 15 de diciembre del pasado año nació el primer bebé engendrado en un útero donado por una persona fallecida. Su receptora fue una paciente que tenía problemas de fertilidad uterina. Ella se suma a una lista de una decena que ya fueron sometidas a esta práctica en países como Turquía, República Checa o Estados Unidos, pero ha sido la primera en dar a luz a un bebé. Un hecho que ya en su momento, tras haber conseguido el primer trasplante, fue considerado como un “hito médico” que se encontraba con la limitación de la necesidad de un donante vivo. Hasta hoy. 

Así lo asegura el médico del Hospital das Clínicas de la Universidad de Sao Paulo, quien se ha encargado de dirigir la investigación, Dani Ejzenbeg. Tal como recoge la agencia ‘Sinc’, esta semana, la revista ‘The Lancet’ se haría eco del primer nacimiento de un bebé en un útero trasplantado.  

La cirugía novedosa se desarrolló en septiembre de 2016. Su benefactora fue una paciente que nació sin útero al padecer el síndrome de Mayer Rokitansky Küster Hauser,  que afecta a una de cada 4500 mujeres. La receptora, de 32 años, pasó meses atrás por un ciclo de fecundación in vitro el cual posibilitó la generación de hasta ocho óvulos fertilizados que, a posteriori, serían criopreservados.  La operación para trasplantar ese útero, procedente de una persona fallecida y que ha dado a luz a un bebé ahora, duró aproximadamente diez horas y media. 

Cinco meses después del trasplante se constató que el útero se adaptó a la perfección al nuevo organismo, incluso con una menstruación regular. Los óvulos fertilizados fueron implantados después de poco más de medio año. A los diez días se confirmó el embarazo. 

La niña nacida de este útero trasplantado nació por cesárea a las 35 semanas y llegó a pesar 2.550 gramos. Durante la operación, el útero extirpado sin presentar anomalías. Esta situación destaca por haber sido el primer caso de la decena de nacimientos en un útero trasplantado por una persona fallecida. En total se habla de casi cuarenta los procedimientos llevados a cabo de este tipo y en general han sido 11 los partos que se han saldado con la vida del bebé.