Casi la mitad de los nuevos diagnósticos de celiaquía se dan en adultos

Entre el 20 por ciento y el 50 por ciento de los nuevos diagnósticos en celiaquía se dan en mayores de 50 años, según ha comentado la coordinadora del Area de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Julia Alvarez, con motivo de la celebración del 56 Congreso de la Sociedad.

 

No obstante, la prevalencia de la enfermedad celiaca en la infancia es cinco veces superior a la de la población adulta aunque, según ha insistido, en los últimos años y gracias a las nuevas técnicas diagnósticas disponibles, están siendo diagnosticados nuevos casos, en especial en pacientes adultos, por lo que se puede afirmar que la enfermedad celiaca, ha dejado de ser considerada como un trastorno típicamente infantil. "Puede aparecer a cualquier edad de la vida y afecta a las mujeres más que a los hombres. En este sentido, la máxima incidencia se registra en mujeres entre 30 y 40 años de edad, aunque el 20 por ciento de los pacientes supera los 60 años en el momento del diagnóstico", ha aseverado la experta.

Dicho esto, ha informado de que existe una "amplia variabilidad" en la presentación de síntomas propios de la patología, lo que dificulta su diagnóstico. No obstante, la forma clásica de la enfermedad se caracteriza por síntomas graves de mala absorción, cambios de carácter, falta de apetito, retraso del crecimiento, títulos positivos de anticuerpos séricos y atrofia grave de las vellosidades en las biopsias del intestino delgado.

"Estos son los síntomas más frecuentes con los que se presenta la celiaquía en niños de entre 9 y 24 meses, que, además, de las manifestaciones expuestas pueden asociar náuseas, vómitos, distensión y dolor abdominal recurrente, pérdida de masa muscular y de peso, que le confieren una apariencia de laxitud, con abdomen prominente y nalgas aplanadas", ha explicado Alvarez. Asimismo, en un estudio llevado a cabo a través del Banco de Sangre de la Comunidad de Madrid, a través de determinación de anticuerpos específicos en exámenes voluntarios realizados a más de 2.200 personas, mostró que uno de cada 370 era celiaco. Un hecho que, a juicio de los investigadores, justificaría la instauración de un programa de cribado universal.

"Merece la pena identificar al menos los grupos de riesgo en los que deberemos tener una especial sensibilidad para el despistaje de enfermedad celiaca considerando las posibilidades de formas clínicas, no clásicas, que tienen en ocasiones importantes repercusiones en estado nutricional de los pacientes y su calidad de vida", ha apostillado.

Asimismo, algunos autores estiman que el retraso medio entre el comienzo de los síntomas y el momento del diagnóstico es, por término medio, de unos veinte años, período en el que los pacientes deambulan por repetidas consultas con distintos especialistas, los cuales por lo general, no piensan que la celiaquía pueda ser la enfermedad que causa sus diversas molestias, en un periplo "interminable, costoso y muy penoso".

LA ALIMENTACION EN EL CELIACO

Su tratamiento consiste en el seguimiento de una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. La dieta sin gluten se basa en dos premisas fundamentales: eliminar todo producto que tenga como ingredientes trigo, espelta, cebada, centeno y avena; y eliminar cualquier producto derivado de estos cereales. Por tanto, el celiaco debe basar su dieta en alimentos naturales: legumbres, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, hortalizas y cereales sin gluten: arroz y maíz. Deben evitarse, en la medida de lo posible, los alimentos elaborados y/o envasados, ya que en estos es más difícil garantizar la ausencia de gluten.

Asimismo, los pacientes con anemia deberán recibir preparados de hierro, folato y vitamina B12 según las necesidades, a pesar de que los diferentes estudios muestran que una dieta sin gluten por sí sola es capaz de revertir la anemia entre un 78 por ciento y un 94 por ciento de los pacientes.