Mamás nutridas, niños más listos

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Un estudio europeo coordinado desde la Universidad de Granada acaba de arrojar nuevos datos que corroboran lo que los investigadores ya preveían: que una buena nutrición de la madre durante la gestación y la lactancia favorece un desarrollo psicomotor y cognitivo óptimo de sus bebés. La pediatra y profesora Cristina Campoy, que dirige el proyecto, explica que las embarazadas que llegan al parto con niveles adecuados de ácido fólico, omega 3 y omega 6 tienen bebés más inteligentes que las que sufren déficits de esos nutrientes.

El estudio Nuhealcomenzó hace diez años, cuando fueron reclutadas más de 300 mujeres embarazadas en Granada, Munich (Alemania) y Pesc (Hungría), sedes de los centros de investigación participantes. A una parte se le administraron a partir de la semana 20 de gestación suplementos de vitaminas y ácidos grasos y a otro, no, con el objetivo de poder comparar el desarrollo de ambos grupos.

La investigación es muy valiosa porque ha observado a los niños desde que se encontraban en el útero materno hasta ahora, que ya tienen 9 años de edad. Eso está permitiendo comparar la evolución de los pequeños en aspectos distintos y a diferentes edades. Así, los hijos de madres con un mejor estado nutricional en cuanto al omega 6 presentaban a los 4 años mejor agudeza visual y maduración de la retina. A niveles adecuados de omega 3, los niños se sitúan en los percentiles más altos de inteligencia a los 6 años y medio. Y en cuanto al ácido fólico, influye en la rapidez con la que los chavales resuelven problemas a la edad de 8 años.

La pediatra subraya que, gracias a los primeros datos aportados por este estudio, en los últimos años se recomienda a las embarazadas tomar suplementos no solo de ácido fólico -como hasta ahora- sino también de ácidos grasos poliinsaturados.

Depósitos

El ácido fólico se aconsejaba desde tres meses antes de la concepción hasta tres meses después por su eficacia para evitar malformaciones del tubo neural del feto. También se sabía que previene enfermedades metabólicas y cardiovasculares en la edad adulta. Ahora, además, se ha demostrado que favorece que el niño alcance todo el nivel intelectual para el que estaba genéticamente programado.

No obstante, advierte la pediatra, aún hay un gran porcentaje de embarazadas que no toman el ácido fólico durante el tiempo suficiente. Incluso entre las que sí lo hacen, encontraron que un tercio tenía deficiencia de esta vitamina del grupo B al llegar al parto. En ese sentido, Campoy señala que las dosis y la duración de este tratamiento están ahora «en revisión». «Todo depende de la dieta de cada mujer y de los depósitos que tenía antes de quedarse embarazada. Si la ingesta es excesiva también puede producir efectos negativos», recuerda. Cuando una mujer se queda embarazada muy seguido tiene los ‘almacenes' de algunos nutrientes agotados.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que algunas mujeres logran obtener niveles saludables de estos nutrientes a través de la dieta, sin necesidad de tomar cápsulas. Las verduras de hoja verde, el brócoli, las legumbres, los cereales integrales, los frutos secos y el hígado son ricos en ácido fólico. Los ácidos grasos omega 6 se encuentran en el aceite de semillas, el pescado y los huevos, mientras los omega 3 están sobre todo en el pescado graso. La pediatra matiza que, dado el alto nivel de contaminación por metales pesados de los pescados más grandes de esta clase (atún, salmón, pez espada, cazón...), no se recomienda a las gestantes el consumo de más de dos raciones semanales. Sí pueden, en cambio, tomar pescados azules más pequeños -caballa, boquerones o sardinas- y pescado blanco sin límite.

La profesora Campoy, delegada en España de la Academia de Nutrición Precoz, presentó las novedades del estudio esta semana en una teleconferencia que impartió para los participantes en el master interuniversitario ‘Condicionantes genéticos nutricionales y ambientales del crecimiento y desarrollo', en el que participan también las universidades de Santiago, Cantabria, Zaragoza y Reus.

Lactancia materna

La especialista subraya que, en general, las mamás bien alimentadas durante el embarazo también lo estarán en las primeras semanas de vida del bebé. La lactancia materna es clave en el desarrollo cognitivo de los niños. «Cuanta más leche humana se dé, mejor», insiste la doctora Campoy.

Durante el primer año de vida, es preciso seguir a rajatabla el orden de introducción de los alimentos sólidos. Ofrecer alimentos antes de tiempo puede favorecer la obesidad del niño, reacciones inflamatorias, alergias o desnutrición, ya que se impide la correcta absorción de los nutrientes fundamentales. En cualquier caso, el bebé no necesita nada más que leche materna hasta los 6 meses.