Dietas bajas en hidratos vs bajas en grasas, el debate está abierto

¿Cuál es la mejor dieta para perder peso sin poner en riesgo nuestra salud? Esta es la pregunta del  millón. En las últimas décadas paralelamente al aumento de la obesidad en los países occidentales, se han multiplicado las estrategias nutricionales de adelgazamiento.

Aunque los expertos no se cansan de repetir que lo ideal es comer de todo de forma equilibrada y evitar una vida sedentaria, son muchos los que se empeñan en hacer dieta, en buscar fórmulas milagrosas en lugar de comer con cabeza, de forma sana.

En la actualidad, la controversia en cuanto a los planes más populares y eficaces para deshacernos de esos kilos de más, enfrenta a las dietas bajas en hidratos de carbono y a las libres de grasas. Las low carb vs low fat protagonizan un debate encendido en foros sobre nutrición en las redes sociales.  Sin embargo, los estudios concluyen que ninguna de ellas es perfecta ¿por qué?

Entre otros motivos, se argumenta que pueden acercarnos a nuestros objetivos a corto plazo, pero a medida que transcurren los meses llevan aparejadas numerosas desventajas. Básicamente porque prescindir de un componente nutricional esencial, las hace desequilibradas. Deben completar sus carencias inevitablemente con suplementos y pese a ello no se aconseja seguirlas durante mucho tiempo.

En líneas generales las dietas bajas en grasa resultan poco saciantes y atractivas. La experiencia ha demostrado que seguir un régimen de este tipo es complicado, y alargarlo malo para nuestro cuerpo. Lo mejor es evitar las comidas procesadas, ricas en azúcar y grasas, y optar por una comida natural con una importante ingesta de alimentos frescos.

Por su parte las dietas bajas en carbohidratos sí que provocan sensación de saciedad y pérdidas de peso rápidas. Unos resultados iniciales que no deben llevar a engaño. No duran mucho y suelen tener un efecto rebote, porque lo se pierde principalmente es agua, así como conllevan consecuencias graves para nuestra salud.

En definitiva, la pérdida de peso dependerá de muchos factores como la motivación, adherencia al plan dietético, la genética, el tipo de trabajo, el entorno familiar etc. En nuestra mesa no deben faltar las frutas, verduras, legumbres y cereales integrales a diario y en proporciones adecuadas. En primer lugar para cuidarnos, y en segundo para conseguir nuestro peso deseado. Algo que no obtendremos con soluciones instantáneas, sino siendo fieles a unos buenos hábitos de alimentación.