¿Por qué cuando llueve tenemos más sueño?

El clima en general (y no solo la lluvia), parece afectar a nuestro sueño. Los factores ambientales juegan un papel fundamental a la hora de dormir, ya hemos tratado en varias ocasiones como una temperatura adecuada propicia el que durmamos bien, pero también la iluminación es determinante.

El ciclo de sueño vigilia, está controlado por la alternancia de luz / oscuridad, que pone a punto nuestro reloj biológico, como si de maquinaria suiza se tratara. La melatonina, está a bajos niveles durante las horas de luz; cuando la intensidad de la misma disminuye, la retina envía impulsos eléctricos que la glándula pineal: quiere decir que ha llegado la noche y que es la hora de producir melatonina, entonces este proceso (entre otros) harán que pronto caigamos en brazos de Morfeo. Podría suponerse que a menos horas de luz, mayor somnolencia.

Los días de lluvia nos sentimos más cansados

Directamente relacionado con lo anterior, está el hecho de que el sol estimula la producción de vitamina D, que a su vez está implicada en la síntesis de la serotonina. La serotonina es un neurotransmisor que juega un importante papel en el control de las emociones y los estados de ánimo, asociándose bajos niveles de serotonina a la depresión. De hecho existe un trastorno denominado “afectivo estacional” (TAE). Estaríamos hablando de una especie de depresión, en la que ocurren cambios de humor severos durante las épocas de poca luz solar.

Por otro lado investigadores del Laboratorio del Sueño de la Universidad de Rochester (EEUU), hallaron evidencias de cómo el buen tiempo hace que durmamos mejor. Esto explicaría el por qué los días lluviosos nos levantamos apáticos y somnolientos.


La lluvia nos da sensación de paz

Cuando llueve lo único que nos apetece es acurrucarnos en la cama o en el sofá con la mantita de rigor, ver nuestra serie preferida o disfrutar de un capítulo más de la novela que tenemos entre manos. La lluvia nos relaja y nos invita a quedarnos en casa, aunque no hay explicación científica para ello.

El olor a tierra mojada

Existen pocos olores que nos causen tantas sensaciones a la vez, como las que nos evoca el olor a tierra mojada (que por cierto tiene un nombre: petricor). Este olor se provoca por el contacto del agua con el geosemin, una sustancia producida por la bacteria de “Albert” que habita en el suelo.

Los olores sacan desde lo más profundo de nuestro cerebro, emociones latentes: la lluvia nos trae bienestar, vida, naturaleza y seguridad.

El sonido de las gotas de lluvia

El sonido del agua siempre resulta relajante, ya sea el sonido de las olas del mar o las gotas de lluvia cayendo sobre el cristal. Esto ocurre porque los sonidos constantes y uniformes, con frecuencias bajas o moderadas (ruidos blanco y rosa) nuestro cerebro no los interpreta como una amenaza, aunque no estudios científicos concluyentes al respecto.