Sitting: controla las horas que pasas sentado

Dentro de los hábitos perjudiciales, el sedentarismo es de los que más problemas de salud acarrea. La falta de actividad física, está directamente relacionada con el riesgo de sufrir enfermedades de cardíacas y respiratorias, arterioesclerosis, diabetes, diferentes tipos de cáncer…etc.

Se trata de uno de los hábitos cotidianos más instaurados, que incluso tienen por costumbre los más pequeños de la casa, dado el estilo de vida que llevamos: sentados en el trabajo, en el colegio, llegamos ya cansados y, a continuar la jornada en el sofá, para cambiarlo por la cama cuando se pone el sol. También nuestros hábitos de ocio se centran en actividades en las que estamos sentados: redes sociales, videojuegos, series… en general, la tónica es llevar una vida sedentaria.

¿Qué ocurre si nos quedamos sentamos más de 8 horas y de forma habitual?

Existen sólidas evidencias científicas sobre las consecuencias de estar sentado (o acostado) una gran parte del día. La inactividad física nos lleva a un mayor riesgo (este se multiplica por 2) de desarrollar diabetes tipo II, un 13% más de padecer cáncer y un 17% más de mortalidad prematura. Además, pasar mucho tiempo sentado, hace que adoptemos posturas inadecuadas con sus efectos en nuestro sistema músculo esquelético.

En contraposición a las consecuencias de este hábito perjudicial, tenemos los beneficios que nos reporta el ejercicio físico: mejora de la respuesta cardiovascular, aumento de la masa muscular, la presión arterial se compensa, disminuyen los niveles de ansiedad…

Moverse y evitar malas posturas: consejos para enfrentarse al sitting

Como cualquier hábito, el sedentarismo puede cambiarse. Este se combate acostumbrándonos a que la actividad física forma parte de nuestra vida, huyendo de cualquier tipo de inactividad.

En la oficina, muévete cada vez que puedas

Desde por la mañana empieza a moverte, si vives cerca de tu lugar de trabajo, aprovecha el lujo de poder ir andando. Durante la jornada, utiliza siempre las escaleras y aprovecha cinco o diez minutos de tu hora de descanso para estirar las piernas.

Haz ejercicio físico de forma regular

Imprescindible incluir el ejercicio físico en nuestra rutina diaria, de diferente intensidad e índole y adecuado a nuestra edad, forma física, preferencias…

Evita las malas posturas

Estírate cada vez que lleves un rato sentado, eleva los pies para evitar ciertos tipos de dolores de espalda, concéntrate en tener la columna apoyada en el respaldo. Si en el trabajo “calientas la silla” durante mucho tiempo ¡ojo! que esta sea lo más ergonómica posible.