Cuando dormir (más) no es la mejor solución para el cansancio

Cuando te sientes agotado, el primer consejo es siempre dormir más. Tiene sentido ¿verdad? Y más aún si nos enfrentamos a largas horas de trabajo dentro y fuera de casa. Aun así, algunos de nosotros pasamos nuestros días cansados y amodorrados, incluso después de dormir las 7 u 8 horas recomendadas de sueño cada noche. ¿Qué nos está pasando?

Como explica el último episodio del canal de Youtube canadiense sobre ciencia, AsapSCIENCE, hay un buen puñado de razones por las que podríamos estar constantemente cansados incluso si dormimos lo suficiente.

Para empezar, puede ser que estemos siendo más sedentarios de lo que debiéramos últimamente. Por lo general, solemos considerar el ejercicio físico como agotador, pero resulta que hacer ejercicio moderado unas pocas veces a la semana puede, además de resultarnos placentero, ayudarnos a dormir mejor y sentirnos con más energía.

Pensemos en un día de campo que hayamos pasado o corriendo y jugando con nuestros niños en el parque. Lo más probable es que esa noche, hayamos dormimos maravillosamente bien. Por eso, si hacemos ejercicio de forma regular podremos disfrutar de una buena noche de sueño, incluso si el número de horas que duermen sigue siendo el mismo.

Otro impedimento para tener un sueño de calidad puede ser nuestra dependencia de la cafeína para permanecer despiertos. A pesar de que nadie suele tomar café justo antes de acostarse, debemos evitar su ingesta bastante antes a este momento. La cafeína bloquea la adenosina, un neurotransmisor que se acumula en el cerebro durante todo el día, por lo que si tomamos café incluso tan pronto como seis horas antes de ir a la cama, la producción de este neurotransmisor se vería interrumpida, por lo que es más difícil coger el sueño. Además, los estudios han demostrado que la cafeína en realidad puede desestabilizar nuestros ritmos circadianos

A veces ocurre, que nuestro agotamiento está relacionado con nuestra salud mental. Por ejemplo, el trastorno de ansiedad generalizada puede cursar con la fatiga. Incluso sólo altos niveles de estrés y preocupación, suelen producir cansancio. La depresión también es otro trastorno que tiene un gran impacto sobre la calidad del sueño.