Las arrugas del sueño: qué son y cómo evitarlas

Está demostrado que durante un buen sueño reparador nuestra piel del rostro se oxigena y se regenera gracias al trabajo de una serie de hormonas que ayudan a la reparación natural del tejido cutáneo. Así, cabe esperar que cuando despertemos, las líneas de expresión aparezcan atenuadas y nuestro rostro luzca más luminoso. Sin embargo, un estudio publicado por la cirujano plástico Goesel Anson en la Aesthetic Surgery Journal revela que dormir en ciertas posturas puede envejecer la piel.

Las bondades de un sueño reparador

La hormona del crecimiento, que se libera casi en exclusividad mientras dormimos, y la melatonina, son las principales implicadas en esta regeneración celular durante el sueño. Además mientras dormimos, se eliminan toxinas a través de los poros de la piel.

Por otro lado, se observan rasgos de envejecimiento en las personas que no duermen bien. Y es que un descanso deficiente acentúa las líneas de expresión, reduce la hidratación y la elasticidad de la epidermis, por no hablar de las ojeras, que claramente denotan falta de sueño.

Las arrugas del sueño y la postura en la que dormimos

La doctora Anson explica en su estudio que las arrugas de expresión (las más importantes) se deben a que la piel se contrae en sentido contrario a la línea de expresión. Si nos fijamos en las expresiones, podemos ver que hay arrugas que van opuestas a la contracción de los músculos.

Las arrugas del sueño se deben a acción de elementos externos que presionan, tensan o pliegan nuestra piel ¿Y cómo responde esta? Depende de muchas cosas: la edad, la exposición al sol, la elasticidad de la piel, genética, pero dado que es necesario dormir cada noche y el avance de la edad, estas arrugas se vuelven permanentes…

Igual que ocurre con las líneas de expresión y nuestra personalidad, la forma en la que dormimos determina la aparición de las arrugas del sueño, ya que así se ha demostrado.

Según el estudio se debería evitar dormir de lado, o boca abajo. En cuanto a dormir boca abajo, sí que no solo por estética, también por salud de nuestra espalda y cuello, se desaconseja por expertos. Pero en cuanto a dormir de lado, es la posición natural en la que duerme la mayoría de la población, y puede que sea en la postura que te encuentres más cómodo. Podríamos utilizar así una almohada cuya superficie minimice los puntos de presión sobre el rostro y unas sábanas de tejidos delicados y suaves para evitar levantarnos con las terribles arrugas del sueño.

No obstante, según el estudio comentado, las líneas de investigación del equipo de la doctora Goesel Anson se centran en averiguar si estás arrugas, contribuirían al envejecimiento general de la piel. Mientras tanto, nos preocuparemos simplemente por seguir durmiendo bien.

 

 

 


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