Un cuento antes de dormir, aprovéchalo al máximo

Leer un cuento antes de ir a dormir es una tierna rutina familiar de la que disfrutan niños y papás. Es un momento de transición, en el que los más pequeños de la casa pasan de la vorágine del día que finaliza, a descansar cómodamente en su colchón. Los beneficios de las rutinas a la hora de ir a la cama, son defendidas por expertos de disciplinas de diversos ámbitos.

El cuento antes de dormir: tiempo para disfrutar y aprender

El porqué esta rutina es la preferida, tiene varias explicaciones. La primera y fundamental es porque es eficaz: no hay niño que se resista a quedarse dormido tras leerle un cuento en su camita. Nuestra voz los calma, la cercanía da seguridad y creamos un entorno propicio para el relax y el sueño. ¿Y los mayores? Disfrutamos de tenerlos tranquilos y sabemos que estamos favoreciendo su sueño, uno de los principales temas que preocupan a los padres.

Pero además, podemos sacar doble partido a leer un cuento antes de ir a dormir, ya que existen muchos estudios que aseguran que la lectura potencia el desarrollo de diferentes capacidades como la empatía o la reflexión, además de estimular el aprendizaje.

Efectos de la lectura en el cerebro infantil

Diferentes estudios llevados a cabo en sujetos de diferentes edades, apuntaban a que la lectura facilitaba la capacidad de ponerse en lugar del otro y la adopción de diferentes puntos de vista, diferentes al de uno mismo. Y algo más, ponerse en la piel de otros es una estrategia más para la educación en valores.

Por otro lado, las situaciones que se plantean en los cuentos y libros infantiles, son ideales para la toma de decisiones. El argumento versa en la mayoría de las ocasiones, sobre una disyuntiva y de las decisiones del protagonista depende la moraleja (con final casi siempre feliz). Normalmente los padres nos centramos en el desenlace de la historia, pero parece ser que lo que verdaderamente estimula la adquisición de lo señalado es centrarse en la reflexión de los conflictos que se van sucediendo a lo largo del cuento.

Hacer que los niños participen en la historia

Lo ideal es hacerles participar con preguntas del tipo: “¿y tú qué harías?” “¿crees que está haciéndolo bien?”, de esta manera les ayudamos a prestar atención y a involucrarse en la historia. Estimular el pensamiento de los niños mientras les contamos cuentos, resulta más productivo que hacerlos meros espectadores pasivos de la trama, aunque siempre con mesura, no sea que provoquemos el efecto contrario al principal que pretendemos: relajar para dormir.

 

 


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