Dormir demasiado puede perjudicar nuestra salud

Todos sabemos que dormir mucho, un placer que puede estar al alcance de cualquiera, no resulta una mala práctica tomada de manera esporádica, pero como todo en esta vida, en la medida está la virtud.
Dormir más horas de las necesarias, parece acarrear una serie de problemas de diferente índole que científicos de disciplinas del campo de las ciencias de la salud, han demostrado poniendo en marcha investigaciones al respecto.

La necesidad de dormir bien

Dormir es fundamental, lo más adecuado es que lo hagamos entre unas 7 y 8 horas diarias, aunque según nuestra edad, el número de horas que dedicamos a dormir debe ser diferente. Dormir bien es una necesidad fisiológica, la buena marcha de diferentes procesos que ocurren en nuestro organismo, dependen de una buena calidad de nuestro sueño. Aunque esto en la mayoría de los casos sea complicado por el ritmo de vida que solemos llevar, debemos pensar que a la larga dormir mal nos terminará pasando factura.


Cantidad no significa calidad: razones que nos hacen dormir de más

En lo que al sueño se refiere, la cantidad puede llegar a estar reñida con la cantidad. Nos referimos a que dormir muchas horas no es sinónimo de sueño reparador. Existen determinados problemas de salud, en los que uno de sus principales síntomas está el dormir demasiado. Por ejemplo, el síndrome de Kleine-Levin (síndrome de la bella durmiente) es un trastorno de tipo neurológico, que tiene como principal síntoma la hipersomnia.

Otro tipo de enfermedades y trastornos relacionados con la obesidad, provocan también una somnolencia excesiva, como por ejemplo el síndrome de Pickwick.

¿Qué ocurre si dormimos demasiado?

Según un estudio que se publicó en la revista  Journal of Psychiatric Research, las personas que dormían por norma general más de 9 horas al día, parecían tener más probabilidad de un deterioro cognitivo prematuro. ¿Dormir mucho perjudica al cerebro? Los datos podrían haber sido interpretados en otra vertiente: dormir mucho, una señal del daño cerebral que estaba por venir.

Otro ambicioso estudio de la Universidad de Cambridge relacionaba un exceso de sueño con posibles daños a nivel cerebro vascular y con un mayor riesgo de sufrir un infarto. Aunque finalmente no se llegó a una conclusión clara sobre la dirección en la que era provocado el daño, pues podría estar relacionado realmente con una mayor producción de cortisol (la hormona del estrés)