Modificar la microflora intestinal, la clave para luchar contra la obesidad

La modificación de la microflora intestinal, cuya diversidad ha disminuido a consecuencia del uso de antibióticos y la mayor asepsia que nos rodea, podría ser una posible vía de tratamiento frente a la obesidad, un problema de salud pública que en los últimos 25 años ha aumentado más del 200 %.

 

Así se ha puesto de manifiesto durante la presentación en rueda de prensa del 56 Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), que se celebrará hasta el próximo viernes en Valencia, que se ha sumado a la Alianza de Ciudades contra la Obesidad para favorecer la vida saludable. El jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición de los Hospitales Regional y Virgen de la Victoria de Málaga, Francisco José Tinahones, ha explicado que los cambios producidos en la microbiota del intestino han incrementado el número de bacterias que son capaces de absorber hasta 150 calorías diarias de alimentos.

"Ese incremento puede tener grandes efectos a largo plazo", ha señalado Tinahones, quien ha puesto como ejemplo que la ingesta de 20 calorías más todos los días "provocaría que pasados 20 años un sujeto tendría 20 kilos más de peso". El experto ha señalado que se están desarrollando diversas estrategias en torno a la microbiota como tratamiento contra la obesidad, y en este sentido ha destacado la repercusión positiva que sobre el peso puede tener el uso de probióticos (alimentos con microorganismos vivos adicionales) o de prebióticos.

Además, existen varios ensayos clínicos en ratones en los que se ha trasplantado la microbiota de sujetos delgados a sujetos obesos para ver su efectividad, y aunque son líneas de investigación bastante prometedoras, no se podrá disponer de datos concluyentes hasta los "próximos años". "En modelos animales se ha comprobado que el cambio de la microbiota con antibióticos o trasplante en ratones tiene una repercusión muy importante sobre el peso. Esto mismo se está intentando demostrar en humanos", ha indicado el también coordinador del Grupo de Lípios y riesgo cardiovascular de la SEEN.

Ha señalado asimismo que una dieta rica en grasas aumenta las bacterias negativas del intestino y el incremento de estas bacterias se ha relacionado con un aumento en la resistencia a la insulina y la aparición de diabetes tipo 2. Además, se ha demostrado que la ingesta de polifenoles, presentes en el vino tinto, aceite de oliva, frutas o verduras, aumenta las bacterias que son beneficiosas para nuestro organismo.

NO HAY DIETAS MILAGRO

El responsable del Grupo de Obesidad de la SEEN, Albert Lecube, ha afirmado que hay que "alejarse" de cualquier dieta alimentaria que prometa la pérdida rápida y fácil de peso porque no son "útiles, ni aconsejables ni saludables". "No hay dietas milagro", ha señalado. Por su parte, el presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, Javier Salvador, se ha mostrado partidario, a título personal, de gravar los alimentos perjudiciales, pero también de "abaratar los que son saludables".

No obstante, ha destacado la necesidad de que exista una educación nutricional desde la etapa infantil hasta la tercera edad. "Hay que invertir en esfuerzos educativos y realizar un esfuerzo integral" para evitar que se incrementen las cifras de obesidad. Manel Puig, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Germans Trias i Pujol de Barcelona, que será elegido presidente de la SEEN en el transcurso de este congreso, también ha advertido de que el aumento de la prevalencia de sobrepeso y la obesidad y la esperanza de vida "están provocando el crecimiento de la diabetes tipo 2".

En España, alrededor de tres millones de personas tienen diabetes tipo 2, y la atención de esta patología se lleva entre el 6,3 y el 7,4 por ciento del presupuesto del Sistema Nacional de Salud, ha señalado Puig, quien ha indicado que aunque se recomiendan tres endocrinólogos por cada 100.000 habitantes, la media nacional está en dos por cada 100.000.