Fleboterapia, la técnica más eficaz para acabar con las varices

La insuficiencia venosa crónica, también conocida como varices, es la enfermedad vascular más frecuente entre la población, especialmente en mujeres, quienes tienen hasta cinco veces más posibilidades de padecerla. Las varices afectan del 20 al 30 por ciento de la población adulta, aumentando su prevalencia con el envejecimiento. De hecho, a partir de los 50, casi la mitad de la población sufre algún grado de insuficiencia venosa.

Aunque las venas varicosas aparecen habitualmente en las piernas, también pueden afectar al esófago, la región anal o los testículos. Se trata de venas hinchadas a causa de una acumulación anormal de sangre, como consecuencia de la debilidad de las paredes y válvulas en las venas superficiales. Esto conlleva que las venas se ensanchen y dilaten, de tal forma que la sangre se acumule más fácilmente cuando la persona permanece de pie durante mucho tiempo.

Cuando una vena se dilata más de la cuenta deja de cumplir correctamente su función; éstas posibilitan que se realice el retorno sanguíneo al corazón, lo que implica que el flujo tiene que ir contra la gravedad; desde el pie hacia el corazón. Esto es posible gracias a las válvulas que impiden el retorno del flujo sanguíneo hacia el pie, facilitando la subida. En el caso de que la vena esté dilatada, las válvulas dejan de funcionar, por lo que el flujo se invierte provocando un aumento de la dilatación y otros problemas como hinchazón de piernas, úlceras o trombosis de las varices.

Entre las causas más comunes de la aparición de venas destacan tres: Las válvulas congénitamente defectuosas, tromboflebitis y el embarazo.

La clasificación CEAP ayuda al equipo médico a establecer una graduación de las varices en función de la presentación clínica, la etiología, la anatomía de la vena y la patofisiología de la misma. A grandes rasgos se establecen dos tipos de venas. Las varices superficiales son las más frecuentes, también conocidas por arañas vasculares, se trata de varices de pequeño tamaño pero muy visibles. Aunque este tipo de variz no suele tener gran significación patológica, sí es habitual que el paciente las perciba como un problema estético. Por otro lado, las tronculares son las varices propiamente dichas, venas dilatadas que pueden ser más o menos visibles.

Aunque no exista ninguna fórmula para prevenir la aparición de varices, la cirugía sí que cuenta con diversas técnicas para su tratamiento, muy solicitas por todas aquellas personas que sufren la molestia y los problemas estéticos que causan estas venas varicosas.

TRAP, el tratamiento conservador con mejores resultados

La Fleboterapia Regenerativa Tridimensional (TRAP), es el tratamiento que trata la circulación de las venas perforantes, lo que refuerza las paredes de estos vasos y la reducción de su diámetro. Esta reducción restaura la continencia y normaliza la presión en la circulación superficial.

Borrar los vasos superficiales sin tratar los subyacentes, no cambia la presión natural en las venas, por lo que los vasos borrados se volverán a abrir; justo esto es lo que trata de impedir esta técnica.

Con la Fleboterapia puede conseguirse la desaparición visible de todos los vasos en la ausencia permanente de hiperpigmentación post-escleroterapia y otras complicaciones. Existen tres grados de resultado: no visibilidad de los vasos a una distancia de 1,5 metros, a una distancia de 1/2 metros, y no verlos con lupa.

Cómo tratar las venas varicosas

Las venas varicosas son clásicamente tratadas por obliteración esclerosante o la regeneración de las paredes de las venas perforantes que no se ven. Una solución regenerante se inyecta perfectamente en todos los vasos visibles a simple vista o con transiluminación introducida en las venas perforantes. Estas se vuelven más estrechas, se contraen y recuperan su continencia. Tan pronto como la circulación superficial ya no está sometida a presión anormal causada por la insuficiencia de las válvulas de las perforantes, incluso las venas varicosas superficiales reducen de tamaño y desaparecen de la vista. La técnica TRAP tridimensional en sus aspectos regenerativos respeta la anatomía y la fisiología de la circulación a la vez, utilizando un esclerosante muy bien tolerado que le permite obtener un resultado funcional y estético.


Centro Europeo de Cirugía Estética

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