Rinoplastia, todo lo que debe saber sobre la cirugía de la nariz

La nariz define la esencia de nuestro perfil facial y es la clave de la armonía de nuestro rostro. Ocupa un discreto lugar en el centro de la cara y de su proporción depende en gran medida nuestra belleza.

No obstante, algunos pacientes no están conformes con la forma, el tamaño o la apariencia de ésta. En estos casos, la rinoplastia es la cirugía adecuada para aumentar o disminuir sus proporciones, cambiar la forma de la punta o del dorso y subir o bajar la punta nasal. Con esta operación también podemos corregir problemas de la respiración. Conseguir un resultado natural requiere de una gran pericia y de una enorme visión artística por parte del cirujano, cualidades que acompañan a diario en su trabajo al Dr. Abraham Moisés Barbero González, prestigioso cirujano plástico estético y reparador con consulta en Granada y Madrid que a continuación responde a todas las preguntas que pueden surgir sobre esta intervención.

La rinoplastia se realiza en un quirógrafo hospitalario. No es aconsejable realizarla en consultorios médicos. Cuando se trata de una intervención ambulatoria, el tiempo total de internación suele ser de unas horas hasta que el paciente se sienta bien.

La duración de la intervención quirúrgica depende del procedimiento que se vaya a realizar. Hay casos más complejos que requieren más tiempo de cirugía, como la reparación de otras cirugías anteriores o rinoplastias secundarias. Otras veces se requiere corregir la función nasal o una patología asociada, lo cual aumenta el tiempo quirúrgico.

En cuanto al tiempo requerido para volver a la rutina, será de 48 horas en el caso de actividades sin esfuerzo y dentro de la casa, y de 7 a 10 días, recomendables, para retomar las labores fuera de la casa. En el caso de actividades físicas intensas, mejor esperar un mes.

Rinoplastia abierta o rinoplastia cerrada

Existen dos tipos de técnicas para realizar la cirugía. La primera se llama “técnica cerrada” o tradicional. Las incisiones se realizan por dentro de los orificios nasales de modo que son absolutamente invisibles. En cambio la “técnica abierta” requiere de una pequeña incisión en la columela (columna que separa los orificios nasales por debajo). La elección de la técnica va a depender del problema que se quiere resolver. Para corregir los problemas relacionados con una giba dorsal, la “técnica cerrada” suele ser suficiente. En otras ocasiones, cuando el cambio más importante se debe realizar en la región de la punta nasal, se suele recurrir a la “rinoplastia abierta”. La elección final de la técnica la realiza el cirujano. La técnica abierta deja una cicatriz casi invisible en la columela.

Aunque puede utilizarse anestesia local, local con sedación o general. Este es un detalle que ud. debe hablar de sus preferencias con nuestro equipo, no obstante la decisión última depende de su estado de salud y resultado de las pruebas que le realizaremos en conjunción con nuestro equipo de anestesia.

Tras la intervención los pacientes generalmente manifiestan pocas molestias y sensación de congestión nasal. Para minimizar éstas se prescribirán analgésicos y antibióticos los días posteriores.

Los resultados de la cirugía pueden apreciarse en cuanto se retira la férula de yeso o metálica. Hay que tener en cuenta que inicialmente la nariz se inflama y distorsiona el resultado. A los dos meses de la cirugía se puede ver aproximadamente el 70% del resultado. El resto del edema que persiste solamente lo nota el cirujano y el paciente, pero no el resto de la gente. Se considera que la nariz sigue evolucionando al menos durante un año, por lo cual todavía, aunque mínimamente, se van a producir cambios.


Centro Europeo de Cirugía Estética

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