Bruxismo: Estrés y problemas psicológicos que lo provocan

Una de cada tres personas padecen bruxismo, un trastorno que consiste en el acto involuntario de apretar los dientes y que puede relevar ansiedad y otros problemas psicológicos. Este comportamiento psico-neuro-muscular, además, supone un problema de desgaste de dientes, por lo que es importante diagnosticarlo a tiempo y tratarlo lo antes posible. 

No obstante, apretar los dientes o la mandíbula no sólo hace que se desgasten los dientes pudiendo provocar fracturas de piezas dentales y dientes sensibles, sino que también afecta a otras áreas de nuestro cuerpo. Por ejemplo, pueden aparecer otros problemas como dolores de cabeza, dolores faciales, dolor en los músculos de la mandíbula, problemas de cuello, de oído y mayor tensión nerviosa.

La abstracción dental, o pérdida de esmalte en los dientes también compromete las encías, lo que puede provocar una acumulación de bacterias en estas zonas que posteriormente podrían tener consecuencias en otras áreas del cuerpo como la artritis en los dedos de las manos.

Aunque este trastorno puede darse en cualquier momento del día, lo más común es que aparezca por la noche mientras se duerme, por lo que una gran mayoría de casos no son diagnosticados.

Algunos de los síntomas de alerta para saber que se sufre bruxismo y poder acudir así a un profesional que lo diagnostique son, sensibilidad en los dientes y la pérdida de brillo de los mismos, inflamación de la mandíbula, insomnio, estrés, ansiedad y trastornos alimenticios. No obstante, muchos pacientes descubren que sufren este trastorno y pueden tratarlo a tiempo gracias a las visitas periódicas al dentista.

Enfoque psicológico

El estrés es uno de los grandes enemigos de la sociedad actual; un problema que puede afectarnos psicológica y físicamente a nuestra vida social. Cuando no conseguimos dirigir o tratar este estrés, los problemas pueden acumularse en algún órgano de nuestro cuerpo, en el caso del bruxismo en la boca y los dientes.

Tras el bruxismo pueden esconderse sentimientos de rabia, cólera o frustración que el individuo que los siente es incapaz de expresar, pero que sin embargo les genera un conflicto interno que puede manifestarse en esta acción de rechinar los dientes. Es decir, la persona, en vez de hacer frente a estos problemas que le generan estrés, se encuentra inhibida y se corroe a sí misma.

Si se sufre este trastorno es recomendable acudir a un especialista para hacer terapia y saber atender e identificar las emociones que generan esta situación, así como visitar a su dentista de confianza para saber de qué forma minimizar el daño en las piezas dentales o resolver los problemas estéticos que se hayan podido producir.

Si no atendemos las causas a tiempo y se elevan los niveles de ansiedad, el bruxismo puede derivar en bruxomania, un síntoma en el que se rechinan los dienten aún estando despiertos.

Para relajarnos en caso de estrés podemos recurrir a actividades que nos ayuden a liberar tensiones como el ejercicio físico, la pintura o la jardinería. Además, para calmar el dolor podemos aplicar frío en los músculos de la mandíbula, realizar masajes allí donde tengamos tensión acumulada, evitar los alimentos difíciles de masticar y procurar un descanso adecuado.


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