Abuso de alcohol, un riesgo aún mayor en Navidad

Durante estas fechas tan señaladas, el consumo de bebidas alcohólicas registra un aumento considerable, particularmente en menores de 34 años, quienes durante navidades aumentan su consumo en 18 unidades de alcohol cada semana.

En la época navideña, con las comidas de empresa, las reuniones entre amigos, o las cenas familiares, corremos el riesgo de abusar con el alcohol y no ser conscientes de cuando el mero consumo pasa a convertirse en un abuso con graves consecuencias para la salud y la propia vida.

Cuando ingerimos una bebida alcohólicas, el alcohol se absorbe en el aparato digestivo antes de pasar a la sangre, aunque la velocidad de absorción y su paso a la sangre depende de factores como la cantidad ingerida, la bebida consumida y la presencia o no de alimentos en el estómago. La absorción será más lenta cuando haya comida, de ahí que se aconseje comer algo si se va a ingerir alcohol. Una vez que este líquido llega a la sangre, el alcohol se distribuye por todos los órganos del cuerpo causando distintas consecuencias.

En el caso del cerebro, el alcohol disminuye la memoria, la concentración y el autocontrol. El hígado, el órgano encargado de descomponer y eliminar el alcohol, tarda una en procesar ocho gramos de esta sustancia, lo que equivale a medio vaso de vino. Sus efectos acumulativos lesionan el hígado causando cirrosis, insuficiencias hepáticas y cáncer.

En el aparato digestivo el exceso de alcohol puede provocar gastritis aguda, vómitos, diarrea y anemia, entre otros problemas, mientras que en el páncrear el alcohol hace que se liberen sus enzimas y empiece a distribuirse a sí mismo. Su inflamación provoca náuseas, vómitos y malestar, así como mucho dolor. Además, dado que el páncreas es el encargado de generar la insulina, puede degenerar en diabetes.

El corazón es otro de los órganos más afectados. La bebida crónica debilita este músculo e impide que se bombardee sangre adecuadamente, agrandando su tamaño y causando una condición que se conoce como cardiomiopatía.

Otros daños también serios ocurren en el sistema inmunológico, en el endocrino y el nervioso. También puede causar osteoporosis, ya que los huesos se hacen más frágiles y se pueden romper fácilmente. Además, el alcohol está relacionado a varios tipos de cáncer como el de hígado, páncreas, colon, esófago, estómago, laringe, boca y el trato digestivo.

Por si todos estos riesgos fuesen pocos, se suman las consecuencias sociales y de comportamiento como la violencia doméstica, las agresiones, accidentes automovilísticos, caídas, relaciones sexuales sin protección, consumo de drogas, suicidios e incluso homicidios.

 

Cómo mantener un consumo responsable

Para evitar todos estos problemas, existen una serie de consejos que pueden ayudarnos a llevar un consumo responsable.

En primer lugar es importante conocer nuestros límites. En general se recomienda no beber más de cuatro unidades de alcohol al día en hombres adultos y no más de tres en mujeres. Además, el consumo debe evitarse especialmente antes de los 25 años, ya que en en la juventud el cerebro y el sistema nervioso están aún en pleno desarrollo. Y a partir de los 65 la Organización Mundial de la Salud recomienda limitar esta ingesta a no más de una unidad al día.

Otro consejo es el de beber lentamente y dejar espacios de al menos una hora entre las consumiciones de alcohol, especialmente si se mezclan varios tipos.

Y finalmente, si no queremos pasar por los efectos del alcohol ni someternos a riesgos como caer en el alcoholismo, lo mejor es evitar totalmente su consumo. La cerveza, el vino o los cócteles tienen alternativas que pueden disfrutarse sin alcohol, así como el mosto o la tónica con limón, que pueden ser otras opciones para sustituir el alcohol como bebida festiva.  


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