Consecuencias del consumo de cocaína

La cocaína es la droga ilegal más adictiva, pudiendo provocar en quien la consume desde euforia y excitación hasta tristeza, apatía o ansiedad.

El consumo de cocaína, además de provocar numerosas urgencias médicas; origina la mitad de urgencias hospitalarias relacionadas por el consumo de drogas y es la causante del 50% de las muertes por reacción aguda de drogas en España.

Dependiendo de la vía de administración de la cocaína pueden aparecer una serie de lesiones. Cuando la cocaína se esnifa se inflama la mucosa, se producen perforaciones en el tabique nasal, lesiones en los pulmones, tos persistente y sensación de falta de aire. En cambio, cuando se fuma, aparece tos e inflamación de bronquios y trastornos respiratorios, mientras que si se consumen vía intravenosa pueden producirse infecciones e inflamación de la piel. También provoca el estrechamiento de los vasos sanguíneos, obligando al corazón a bombear de una forma más rápida la sangre al organismo, por lo que aumenta el ritmo cardiaco y pueden aparecer diferentes alteraciones cardiovasculares.

Debido a este consumo encontramos diferentes manifestaciones clínicas, pudiendo aparecer en el aparato cardiovascular: palpitaciones, bradicardia o taquicardia, arritmias e infarto de miocardio. Se dice que los consumidores de cocaína tiene un riesgo siete veces mayor de sufrir ataques cardíacos que los no consumidores, siendo uno de cada cuatro ataques en personas menores de 45 años ocasionado por el consumo de cocaína. Las consecuencias que podemos encontrar en el aparato respiratorio son taquipnea y respiración irregular, mientras que las manifestaciones clínicas neurológicas pueden ser: cefalea, ictus cerebral, hemorragia cerebral, convulsiones, irritabilidad, alucinaciones visuales y táctiles, alteración de la percepción y reacciones paranoides. También pueden aparecer reacciones adversas que se provocan al mezclar cocaína con otros tipos de drogas. Otras manifestaciones clínicas que pueden aparecer son midriasis, vasoconsticción conjuntival y nistagmus vertical, en el caso de los ojos; hipertermia, rigidez y agitación en el metabolismo, así como rabdomiolisis general debía a la administración intravenosa. Por el consumo de cocaína también pueden producirse lesiones hepáticas de tipo citolítico.

El consumo de esta droga durante el embarazo aumenta la probabilidad de aborto, muerte fetal, desprendimiento prematuro de la placenta y prematuridad con inmadurez fetal. La cocaína atraviesa la placenta, lo que puede provocar lesiones cerebrales en el feto y un aumento de la aparición de malformaciones congénitas. Los bebes nacen con menos peso y menor perímetro cefálico.

En una persona dependiente de la cocaína podemos observar una pérdida del control del consumo, lo que puede llevar a la aparición de conductas de riesgo. Otra clínica que podemos encontrar en un cocainómano es la negación de su enfermedad y la sobreestima de la capacidad de abstenerse, así como la pérdida de las sensaciones placenteras.

Dentro de las complicaciones nombradas anteriormente, las más graves son las taquicardias, las arritmias, el fallo cardíaco, la disminución brusca e intensa de circulación, el infarto agudo de miocardio, las hemorragias cerebrales, las crisis convulsivas con pérdida de conciencia y la asfixia.  


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