El miedo a afrontar debilidades y problemas

Cuando se tiene un problema, ya sea de adicción o de cualquier otra índole, se da un momento en el que la persona que lo sufre comienza a percatarse de que algo en ella no va como debería ir (o las personas de su alrededor le hacen ser conscientes de ello). Es este el momento en el que comenzamos a asumir que tenemos un problema, por lo que empiezan a aflorar una serie de emociones y sentimientos que pueden provocar en nosotros un gran malestar. Esto se debe en parte a la incertidumbre (¿Qué pasará ahora? ¿Saldré de esta situación?), a los sentimientos de culpabilidad (¿Por qué he dejado que esto me suceda?), o, incluso, al realizar lo que se denomina como atribución externa (¿Cómo ha podido pasarme esto a mí?).

En el campo de la psicología, la atribución puede definirse como la interpretación o explicación que las personas hacemos sobre las causas, motivos o razones de algún suceso, y que por lo tanto, puede ser correcta o no. Cuando un individuo atribuye sus éxitos o fracasos a causas internas de sí mismo, como su carácter, esfuerzo o debilidades, estará haciendo una atribución interna. En cambio, la atribución externa se da cuando se tiende a encontrar las razones de un problema o suceso en causas ajenas a uno mismo, como cuestión de suerte o accidentes.

Las estrategias de atribución pueden ser un elemento clave para lograr los niveles correctos de desarrollo y funcionamiento de una persona ante un problema. Por ejemplo, alguien que perciba que tiene un problema de adicción debido a una causa externa, fuera de su control pero operando debido a una característica interna y permanente en sí mismo (como puede ser un castigo por su forma de ser o actuar), podrá tener una prognosis menos optimista que aquel que acepte que tal problema se debe a una situación puntual, como juntarse con cierto grupo de personas o estar pasando un mal momento; que puede ser tratada fácilmente si se pone un mínimo de esfuerzo por su parte.

En la teoría de las atribuciones, existen errores o prejuicios que distorsionan dichas atribuciones, por lo que resulta necesario considerar la presión del discernimiento en la percepción de la persona. El error de atribución fundamental explica el hecho de que cuando los individuos hacemos juicios sobre otras personas, tendemos a menospreciar la influencia de factores externos y a sobrestimar la repercusión de causas personales. Además, también existe la tendencia en las personas de atribuir sus éxitos propios a factores internos y culpar a los factores externos por sus errores, es esto lo que se conoce como sesgo de autobeneficio. Por ejemplo, si una persona logra ascender en su trabajo, por lo general lo atribuirá a sus propias habilidades, pero si por el contrario ocurre que le va mal, o es despedido, tenderá a culpar a su jefe o al resto de trabajadores. Lo mismo ocurre en el caso de las adicciones u otros problemas personales.

Los temores y miedos que comienzan a aparecer cuando empezamos a asumir que ciertamente tenemos un problema tienden a exteriorizarse de forma fisiológica, a través de hiperactivación, insomnio, somatizaciones diversas, o en patrones de conducta determinados, o en no conductas (evitación).

El Trastorno de la Personalidad por Evitación (TPE) se caracteriza fundamentalmente por un patrón generalizado de inhibición social, sentimientos de inadecuación, hipersensibilidad a la evaluación negativa, rechazo y evitación de la interacción social. Este trastorno que tiende a aparecer en la adolescencia, o al principio de la edad adulta, puede aparecer de nuevo, como ya hemos mencionado, al ser consciente de que se padece un problema como puede ser una adicción. Estos individuos pueden considerarse socialmente ineptos y con escaso atractivo personal, por lo que evitarán interaccionar con los de su alrededor por miedo a ser rechazados o ridiculizados. Todo esto incrementa la creencia de que los demás les juzgan continuamente, así que tienden a volverse más solitarios.

Cuando todos estos patrones se asumen como parte de la solución del problema que tenemos, ya que forman parte de la fase de adaptación, podremos minimizar el efecto producido por la incertidumbre, la culpabilidad y la atribución externa; entrando de esta forma en una normalización progresiva de la situación.

A partir de este momento, y con ayuda experta y profesional, entraremos en una frase constructiva para comenzar a solucionar el problema.