El electrocardiograma es una prueba barata que puede mejorar la prevención de la muerte súbita en jóvenes

Un estudio del Hospital Universitario Doctor Josep Trueta de Girona ha revelado que realizar electrocardiogramas a la población adolescente puede ser una estrategia muy económica que puede servir para mejorar el diagnóstico precoz de enfermedades cardiovasculares subyacentes y prevenir la muerte súbita.

Así se desprende de los resultados presentados durante el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, en sus siglas en inglés) que se ha celebrado en Barcelona, que analizó si el uso generalizado de esta técnica puede servir para identificar cardiopatías cardiacas de forma precoz.

"Es una herramienta que cuesta céntimos de euros y que nos permite detectar patologías asociadas a la muerte súbita. El coste-efectividad del electrocardiograma es muy relativo, incluso detectando un caso de muerte súbita entre 10.000 ya podríamos darnos por satisfechos", ha asegurado Ramón Brugada, uno de los autores del estudio.

Para ello, realizaron un cribado voluntario de enfermedad cardiovascular en 1.212 estudiantes de cuarto curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en diferentes institutos de Banyoles (Girona), de unos 15 años de edad, excluyendo a los sujetos con diagnóstico cardíaco previo.

Se les realizó un examen con electrocardiograma, una encuesta clínica estructurada y un examen físico. Después se clasificó a los participantes en dos grupos, en función de la adaptación fisiológica y hallazgos anormales en la prueba. Y los incluidos en este último grupo se sometieron a otras pruebas de diagnóstico (monitoreo Holter 24 horas, ecocardiograma y resonancia magnética).

Entre todos ellos encontraron unos 10 pacientes con alteraciones del ritmo cardiaco que necesitaban una valoración cardiológica más exhaustiva para descartar que no había una patología importante.

DIFERENTES ALTERACIONES

Entre estas alteraciones identificaron bloqueos de rama, bloqueos atrioventriculares y un caso del síndrome de Wolf-Parkisnon-White, que se curó gracias a una ablación pero que, según Brugada, "podría haberle dado problemas de arritmias en el futuro".

Además, de los 252 sujetos en los que se observó algo raro en electrocardiograma hubo 235 (24,08%) con alteraciones electrocardiográficas de adaptación fisiológica; mientras que los terceros hallazgos más frecuentes fueron los criterios aislados de voltaje QRS para la hipertrofia ventricular izquierda (6,05%), bradicardia sinusal (5,53%) y repolarización temprana (2,7%).

La prevalencia de enfermedades cardiovasculares subyacentes dentro del grupo de hallazgos ECG anormales fue de 35,29 por ciento, entre las que destacaron dos bloqueos bifasciculares, una fístula coronaria, una válvula aórtica bivalva, una cardiomiopatía hipertrófica y un prolapso de la válvula mitral.

ESTUDIAN HACERLO INCLUSO AL NACER

"Actualmente estamos también realizando un estudio que consiste en hacer un electrocardiograma en el nacimiento y detectar esas enfermedades que pueden causar muerte súbita desde muy temprana edad", ha explicado Brugada.

Aunque la muerte súbita se da en raras ocasiones, este experto admite que "cuando se muere un deportista tiene una repercusión mediática muy grande y eso causa que otros padres piensen en que eso les puede pasar a sus hijos".

Por ello, y dado que hasta en un 50 por ciento hay una potencial causa genética, este cardiólogo recomienda que "siempre que se haga deporte se necesita una valoración médica cada dos años con la incorporación de un electrocardiograma, no importa la edad. Y si es deporte competitivo, de alta exigencia, mejor hacerlas cada año, ha sentenciado.